Los insurgentes intentan controlar el centro de la parte antigua, dominado por el Castillo de los Cruzados. Ello sería un golpe propagandístico a la afirmación del régimen de que su superioridad militar puede frenar los avances de la insurgencia.
"Sueñan quienes creen que el ejército sirio será derrotado", dijo el jueves el canciller sirio Walid Moallem en la televisión estatal.
Mientras tanto, los civiles han sido atrapados en la lucha y muchos de ellos se han refugiado en Turquía.
El vocero de la ONU para los refugiados Adrian Edwards dijo que 3.500 personas huyeron el martes y miércoles a Turquía. Edwards dijo en Ginebra a los periodistas que hay casi 65.000 sirios en nueve campamentos de refugiados levantados en territorio turco, el 40% llegados este mes. En Jordania, casi 2.700 sirios han entrado desde el martes, con lo que suman ya más de 150.000.
Además de los refugiados que huyeron a los países vecinos, la alta comisionada de las ONU para los Refugiados, Valerie Amos, estimó que 2,5 millones de sirios necesitan ayuda en el país.
En Damasco, los funcionarios de la ONU en Siria comenzaron a clausurar la misión de sus observadores militares tras haber fracasado en sus esfuerzos de auspiciar un cese del fuego.
Los observadores militares emplazados en Damasco comenzaron a empacar sus pertenencias el viernes. Naciones Unidas tiene planes de mantener una limitada oficina de coordinación para cualquier futuro esfuerzo de paz.
La decisión del Consejo de Seguridad de concluir la misión este domingo destaca la frustración de los funcionarios de la ONU que trataron de evitar el derramamiento de sangre en Siria.
El secretario general adjunto de la ONU para pacificación, Edmond Mulet, dijo que ambos lados han "elegido el camino hacia la guerra".




