Comer carne de res es cada vez más un lujo para muchos panameños pues el precio subió exageradamente según los consumidores, quienes pagan hasta 2.50 dólares por una libra de la de menor calidad. Según las instituciones de defensa del consumidor, con esos precios no hay otra opción que dejar de comprarla y adquirir otros productos como huevos, salchichas, otros embutidos o enlatados, pues los bajos salarios son insuficientes ante el incremento del costo de la canasta alimentaria. En sentido general, explican las fuentes, el consumo de carne por hogar ha bajado de cinco libras semanales a solamente dos. Lo mismo está ocurriendo en los restaurantes. Mireya Castillo, propietaria de un comedor, dice que la demanda de ese plato ha bajado.
La cuestión radica, explicó, en que hubo que aumentar el precio al público de las comidas por el incremento del precio de las carnes y verduras, y una sopa que se vendía en 90 centavos de dólar ahora cuesta entre 1.40 y 1.50.
Uno de los factores para justificar el alza de la carne es que la cría de reses se ha vuelto muy costosa por el crecimiento urbanístico que afecta las fincas, el aumento de insumos, de la gasolina y el salario mínimo a los peones.
Víctor Watts, representante del sector, advierte que el precio de venta al consumidor no tiene relación directa con esa situación del productor, y lo que existe es un abuso del intermediario, quien se llena el bolsillo a costa de la necesidad del público.