FRANCISCO SÁNCHEZ CÁRDENAS El torrijismo ha sido criticado por unos y menospreciado por otros, cada cual con sus razones y justificaciones. Nuestros detractores nos quieren hacer sentir infraciudadanos por haber participado junto a Torrijos en la vida política.
Nosotros ingresamos a la vida política siendo ya adultos profesionales formados y lo hicimos conscientemente y con una convicción que el tiempo ha demostrado que no nos equivocamos. Contrario a la forma de pensar de nuestros detractores, nuestra participación en ese proceso contribuyó a forjar una nueva nación. El torrijismo como método de gobernar nació en 1970. Durante 10 años se llevaron a cabo grandes transformaciones. Citemos algunas: el décimo tercer mes, el Código de Trabajo, miles de nuevas escuelas, centros universitarios y colegios técnicos llevando maestros y educación a los lugares más apartados, se popularizó el Ifarhu. Se construyeron hospitales, centros y puestos de salud llevando ese beneficio a los campos y las montañas más recónditas. Así elevamos los niveles de salud a promedios de primer mundo. Se construyeron viviendas para las clases populares, se eliminó el barrio de El Marañón y Loma la Pava. Se dio a los transportistas la oportunidad de manejar ese sector. Se construyeron la autopista Arraiján–La Chorrera, la vía Ricardo J. Alfaro, la 11 de Octubre y miles de kilómetros de caminos de penetración. Con la creación del Banco de Desarrollo Agropecuario el agricultor recibió financiamiento blando, se trasladó al Ministerio de Desarrollo Agropecuario para Santiago de Veraguas y se originaron los asentamientos campesinos. Se instituyó el Instituto de Mercadeo Agropecuario para evitar que los intermediarios siguieran encareciendo los productos del campo. Se erigieron hidroeléctricas, el aeropuerto de Tocumen, se “telefonizó” el país y se dotó de agua potable a la mayoría de las comunidades. Se estableció el centro financiero internacional de gran prestigio y pujanza internacional. Omar fue el que dio a los humildes hijos de esta Nación primero la oportunidad y después el derecho a participar en la gestión de gobierno que antes de 1968 les estaba prohibido. Es por ello que los Endara, Pérez–Balladares, Moscoso, Torrijos, Martinelli y miles más hemos podido llegar a posiciones antes vedadas. Durante esa época, con los Estados Unidos de Norteamérica en la mesa del diálogo y con la ayuda del gobierno del presidente James Carter, Omar Torrijos alcanzó la victoria al lograr firmar los Tratados Torrijos–Carter que le devolvieron a Panamá la soberanía y el Canal. Canal que hoy califica el Dr. John Maisto como la joya de la economía del país. El PRD nació en 1979, 11 años después del golpe militar; surgió como producto de la angustia de Omar cuando se vio precisado a restituir el sistema de partidos políticos. Torrijos concibió al PRD como una institución que sirviera de resguardo de su filosofía y método de gobernar. Él tomó esa decisión con una profunda vocación democrática y sin egoísmo, ya que teniéndolo todo para ser presidente por la vía democrática, rechazó esa propuesta, cuando dijo “no quiero que los futuros presidentes del país salgan de la comandancia de la Guardia Nacional”. El surgimiento del PRD no fue del agrado de muchos de sus compañeros de armas y esto produjo fuertes enfrentamientos con posteriores cúpulas militares. Cúpulas que intentaron fortalecer otras estructuras políticas clientelistas que no sobrevivieron, mientras que el PRD en democracia ha llegado al poder. En esa época, desde el gobierno del presidente Reagan se intenta rehacer lo realizado por el presidente Carter. Así está consignado en los documentos Santa Fe I y II, donde se expresa taxativamente “que había que recuperar para EU el Canal de Panamá”. Solo a partir de esa época es que se “descubre convenientemente” que el general Noriega estaba vinculado al narcotráfico y al lavado de dinero. Al PRD como custodio del legado torrijista le correspondió sortear obstáculos para que los Tratados Torrijos–Carter se cumplieran. El PRD sobrevivió la época post invasión, retornamos al poder, fortalecimos la democracia y resistimos renovados intentos de grupos norteamericanos y panameños de volver a instalar bases extranjeras a través del CMA. Así sentamos las bases definitivas para que el 31 de diciembre de 1999 se cumplieran los tratados de Omar. Es muy interesante que no exista ningún miembro de nuestro partido sindicado de narcotráfico o lavado de dinero, como sí los tienen otros partidos, y tampoco ningún miembro de nuestro partido ha sido sindicado por delito contra la integridad física de algún panameño.


