La ciudad de Colón, segunda en importancia en Panamá, cabecera de la provincia que es, también, la segunda contribuyente, con sus impuestos al erario nacional, se encuentra en estado de postración económica, hace varias décadas. Las causas son complejas, pero mencionaremos las más importantes a continuación:
1. Muchos de los edificios están construidos sobre terreno ajeno. Esto dificulta el que se puedan ejecutar proyectos en ellos; los dueños de las edificaciones, al no ser propietarios del terreno en el que están construidas, no tienen mayor interés en mejorarlas o invertir en ellas.
2. El propietario de muchos de los terrenos mencionados, es el Estado a través del Banco Hipotecario, el Banco de Desarrollo agropecuario y otras entidades. Al momento en que se pretende vender terrenos que son propiedad de esas entidades, los altos costos y lo lento de los procesos de compra al Estado, dificultan aun más que la empresa privada quiera invertir en la ciudad de Colón.
3. La nefasta Ley 93 de 1973, que regula los arrendamientos de inmuebles y reglamentaciones, ha reducido dramáticamente la posibilidad de inversión de la empresa privada en Santa Ana, el Chorrillo, Curundú, San Miguel, etc. Y también en la ciudad de Colón. Lo anterior afecta la seguridad jurídica de los inversionistas no solo por lo obsoleta e impráctica que es la ley, sino por la actitud que ha generado en muchos funcionarios electos por el voto popular, en inclinarse por el paternalismo y el populismo.
4. Que la ciudad de Colón, aún no tenga una terminal de transporte decente y funcional, sin una justificación clara.
5. Prácticamente toda la ciudad ha sido convertida, por ley, en patrimonio histórico, pero sin ningún presupuesto para mantenerlo. Lo anterior se obtuvo al elegir propiedades en calles y avenidas en la ciudad, sin utilizar criterios científicos ni técnicos para esa elección, sino criterios antojadizos.
6. La criminalidad, especialmente la provocada por pandillas, es otro de los factores que afecta a Colón, pero junto a los otros factores ya mencionados, afecta además su desarrollo.
Ahora, a modo de sugerencia, mencionaré algunos factores que pueden aportar posibles soluciones a los problemas expuestos:
1. Hay que incentivar que, a través del Banco Hipotecario y otras entidades del Estado, se venda la mayoría de las propiedades, a precios razonables y con procedimientos más expeditos a la empresa privada, para que esta invierta y las desarrolle en forma eficiente.
2. Reformar la ley que convirtió casi toda la ciudad de Colón en patrimonio histórico, para que solo cubra las propiedades que realmente lo justifiquen y que se incentive a los dueños de esas propiedades para que las remodelen ellos mismos o en asocio con el Estado.
3. Crear una ley que cubra la ciudad de Colón, exclusivamente las 16 calles, sin que ello involucre o beneficie a la Zona Libre o los puertos, y que incentive la remodelación de edificios antiguos en el área. La ley tendría una duración definida, ejemplo cinco años improrrogables, y ayudaría mucho en la reconstrucción de la ciudad. La ley de incentivos del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá podría servir de modelo para lo anterior.
4. Que el Ministerio de Vivienda y Organización Territorial, finalmente, construya aunque eso no le dé ganancia política a corto plazo, suficientes albergues para que cuando se den desastres, ejemplo fuegos, los damnificados tengan alojamiento y no sean ubicados en pensiones, que son muy costosas o para evitar la tentación de meterlos en propiedades privadas desocupadas, por pura improvisación.
Igualmente, construir casas sencillas dignas y de costo accesible para mudar a todos los que viven como intrusos en casas condenadas y abandonadas y en barracas; lo que por un lado protege la vida e integridad de esas personas y por otro lado incentiva construir y remodelar propiedades para otros negocios, lo cual crea un círculo virtuoso de empleo y entusiasmo en la población. Lo anterior tiene que ser hecho en forma sostenible.
5. Basado en lo anterior, todos los lanzamientos pendientes –que tienen en la mayoría de los casos más de cinco de años de antigüedad– se deben ejecutar y, por ende, dejar de incentivar al invasor y “mala paga”, lo que en muchos casos es un negocio para los funcionarios electos del área desde hace muchos años. Todo lo anterior incentivaría la construcción de casas de alquiler, que sería otra fuente de empleo y renovación en el área.
Este artículo busca promover la discusión seria sobre un tema complejo y que no ha sido analizado en su completa magnitud durante muchos años. Es conveniente hacerlo para beneficio de todos los colonenses. Mientras no se respete la seguridad jurídica de los dueños de propiedades de Colón, la empresa privada no invertirá en las 16 calles de la ciudad de Colón. El Estado, por sí solo, no puede ni podrá sacar a la ciudad de Colón de la situación lastimosa en que se encuentra.


