Desde mediados del siglo XIX, la literatura panameña ha ido cimentando su desarrollo y prestigio, gracias al talento y tenacidad de cientos de escritores que con sus obras la han nutrido. Una larga sucesión de poetas, cuentistas y novelistas produjeron –y continúan creando– obras que enriquecen estética y, sociológicamente, el patrimonio cultural de la nación, al explorar en ellas la condición humana y los problemas de nuestra sociedad.
Pese a los múltiples obstáculos, propios de un medio en el que lo crematístico parece imponerse siempre a las necesidades del espíritu y del intelecto, nuestros autores literarios han sabido ocupar su lugar con dignidad, haciendo de la escritura un vehículo de artística expresividad y comunicación, cada quien con su propio estilo y visión de mundo.
Para honrar a los escritores nacionales propuse, desde 1991, a través de la revista cultural Maga, la creación del Día del Escritor, cada 25 de abril –fecha del natalicio de Rogelio Sinán, el más emblemático de nuestros escritores– y durante nueve años seguí insistiendo, sin éxito, en esta idea.
Fue gracias al apoyo de la Universidad Tecnológica de Panamá, entidad que solidariamente en el año 2000 presentó la sustentación de dicha propuesta como anteproyecto de ley ante la entonces Asamblea Legislativa, que ésta se convierte en Ley de la República. Esta ley nace casada con la condecoración Rogelio Sinán, la que, con justicia, se otorga cada dos años a un escritor o escritora que se haya distinguido por la excelencia literaria de toda una vida.
Sin duda alguna, el apoyo brindado en su momento por la entonces legisladora y poeta Gloria Young, y por el escritor Rafael Ruiloba, quien fungía como director general del Instituto Nacional de Cultura en esa época, fueron fundamentales.
El 7 de febrero de 2001 le correspondió a la presidenta Mireya Moscoso sancionar la Ley 14. Y es el 25 de abril de ese mismo año cuando el Instituto Nacional de Cultura echa a andar, con éxito, tan importante y merecida celebración, mediante una mesa redonda en el Ateneo de Ciencias y Artes en torno a “El reto del escritor panameño”, de la que formamos parte los escritores Elsie Alvarado de Ricord (q.e.p.d.), Justo Arroyo, Rosa María Britton, Consuelo Tomás y mi persona, ante numeroso público.
A lo largo de todo el siglo XX y en lo que va del XXI, las letras panameñas no han dejado de ocupar un sitio de honor entre las manifestaciones artísticas de Panamá. Hoy en día, gracias al esfuerzo de múltiples promotores culturales y, sin duda, debido a la creciente producción de libros, tanto de nuevos como de consagrados autores, no solo se escribe más y mejor en nuestro país, sino que tenemos más lectores sensibles pendientes del quehacer cotidiano de quienes creamos obras literarias en esta patria nuestra, del sancocho y la zancadilla, como una necesidad inexorable y, también, como un íntimo placer.


