Friday, May 18th

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

La muerte de El Chorrillo. Pedro J. Sarasqueta S.

E-mail Imprimir PDF

La ciudad de Panamá necesita una costa en la que se pueda caminar y disfrutar, desde Paitilla hasta la isla de Flamenco; caminando a través de San Felipe, no rodeándolo. Así mismo debe cambiar El Chorrillo. Pero se quedará como está, sin un cambio en su nivel socioeconómico. El Gobierno y demás defensores de la tercera fase de la cinta costera argumentan que traerá ese incremento en el nivel socioeconómico de este barrio. Eso no es necesariamente falso, pero tampoco es toda la verdad.

Ni toda la inversión en infraestructura ni el posible mejoramiento del nivel educacional o el incremento de la seguridad en El Chorrillo podrán elevar el nivel socioeconómico del barrio en menos de una generación. Los precios inmobiliarios lo harán mucho más rápido. El Chorrillo pasará por un proceso conocido como gentrificación o aburguesamiento, el cambio estructural de la población de un barrio o área de bajos recursos hacia una población de mayores ingresos económicos. Eso ya está sucediendo en San Felipe.

Para que los habitantes de El Chorrillo busquen otras alternativas habitacionales no es necesario un sucio desalojo forzado; las fuerzas económicas se encargarán de eso. Hay que querer ser ciego para no poder contemplar esa evolución. Esto llevará a la reinvención del chorrillero, más que a la muerte de El Chorrillo. No me sorprendería que ser chorrillero en 20 años será sinónimo de riqueza y vanguardia social. Pero no serán los residentes de hoy los que vivirán en tal lujo.

Otra media verdad es que un relleno alrededor del Casco Antiguo sea beneficioso para el patrimonio. Por un lado, esto facilitaría el acceso al casco, crearía nuevos estacionamientos y espacios para un eventual tranvía. Pero es pretencioso valorar estos beneficios como mayores a la pérdida del valor real y sentido de un patrimonio de la humanidad. No es un patrimonio de los panameños, no de los cuatro gatos de la sociedad civil ni de las oscuras fuerzas en los medios o los malévolos propietarios de San Felipe; es un patrimonio de la humanidad, de toda la raza humana. Se me paran los pelos de punta al ver un trato tan despectivo con algo que le pertenece a la humanidad entera. Por un bien histórico de esa magnitud, bien vale esperar unos meses y, eventualmente, gastar 200 millones de dólares más para un túnel, sobre todo a la luz del gasto público, a diestro y siniestro, para otros proyectos de mucha menor importancia que una de las memorias urbanísticas del mundo.

Al parecer, nada detendrá al malentendido progreso en la ciudad de Panamá. Solo se le puede pedir a los paladines de este proyecto que sean sinceros con los chorrilleros y que cuiden aquello que no les pertenece: el patrimonio de la humanidad.

Secured Encrypted System by MicroKey Security