Ya está bueno; he decidido no ir más al teatro o a los conciertos o a lo que sea, sino me conceden mi descuento de jubilado, según manda la ley vigente... Porque muchos hacen tracalerías para no concederlo.
Los miles de jubilados que vivimos en este país tenemos que hacer un boicot a esos tramposos. Sugiero que los jubilados llamen a las taquillas de los teatros o a la de otras presentaciones y pregunten a los encargados si ellos reconocen y dan el descuento al que tenemos derecho.
Si les vienen con un descarado cuento, díganle que no irán. Pienso que si muchos de nosotros hacemos esto, a lo mejor ellos verán la luz del entendimiento en el bolsillo, cuando vean que menos personas asisten a esos eventos.
En Panamá, muchos empresarios hacen maromas para evadir la obligación que tienen de darnos un descuento a nosotros los jubilados. Por ejemplo, los promotores de obras teatrales o conciertos, alegremente, declaran que su producción artística será “a beneficio” de tal o cual institución y ¿qué ocurre?, pues que a ningún jubilado le dan el descuento, así estos promotores se aseguran de cobrar el doble de lo que deben pagar a los “beneficiados”.
En otras palabras, nosotros los jubilados somos los que pagamos esa “donación”, con el descuento que nos niegan. Al final de la jornada, el empresario sonriente entrega unos pocos cientos de dólares a la esperanzada institución, pero se embolsa lo que nosotros hemos pagado de más.
¿Es eso justo? Obviamente, es una inmoral y cruel burla a todos.
Pero no hay mal que dure 100 años… Para remediar esta anomalía propongo a la Asamblea Nacional contemplar una ley que indique que cuando hay una presentación “a beneficio” de tal o cual institución, se le entregue a dicha institución la mitad de lo recaudado. Iba a decir toda la recaudación, pero hay que ser razonable. La mitad de lo que entra a la taquilla, debe ser lo correcto. Así el empresario demostrará si de verdad lo motiva la generosidad o es, meramente, un truco empresarial de la peor ralea, como ha ocurrido hasta ahora.
En otro escrito hablaré de los médicos que, también, hacen sus descaradas prestidigitaciones.
Los diputados que nos respalden en esta misión, serán recordados cariñosamente a la hora de votar.


