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¿Qué hacer con la inflación? Olmedo Beluche

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El costo del canasta básica de alimentos, en un año, aumentó $14.38, elevándose de $271. 39 a $285.77; de octubre de 2010 a abril de 2011, el precio de la gasolina (95 octanos) se elevó un 35%, pasando de $3.13 a $4.23 por galón, y se vaticina que puede alcanzar hasta los $5.00 de aquí a fin de año; el director de la ATTT acaba de decretar, ilegalmente, el aumento del transporte público en 21%; a lo cual hay que añadir el aumento de los precios de otros bienes necesarios como la electricidad, por ejemplo. Todo esto implica en concreto la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados, cada vez pueden comprar menos con sus salarios, con su secuela de pequeñas tragedias, desde la “olla volteada” en muchos hogares, hasta las necesidades que deberán ser postergadas. Ante todo esto, ¿qué dice el Gobierno panameño? Nada, salvo los “subsidios” que ya provee, como los “100 a los 70” y la escuálida “beca universal”, el subsidio al diésel y a la electricidad (estos más dirigidos a las empresas que a las familias), que totalizan $472 millones, de un presupuesto que supera los $13 mil millones (3.6%). Claro que, en materia presupuestaria, el asunto depende de definir las “prioridades” y, como es de esperarse en un gobierno empresarial, presidido por un comerciante, antes que la atención a los pobres están los negocios: $1,000 millones para ICA y Pycsa; $300 millones para la Torre Financiera de Vallarino; $4 mil y más millones en carreteras definidas por el ministro de la Constructora Suárez; otros mil millones para el “Metro”, cuya conveniencia no está clara; sin contar los 5 mil o más millones de la cuestionada ampliación canalera.

“Decisiones”, como dice la canción de Rubén Blades. Cada gobierno decide en materia económica en función de los intereses de clase que representa. Al respecto, el gobierno de Martinelli ha sido toda una escuela política para el pueblo panameño, que cada vez está más convencido de que éste gobierna para los ricos. Así lo expresan desde los usuarios del transporte varados en la 24 de Diciembre hasta los sufridos compradores de la peatonal, cuando son entrevistados por los noticieros.

Lo que necesitamos es un Gobierno que decida en función de la mayoría, los asalariados de bajos y medianos ingresos. Que decida, por ejemplo, un aumento general de salarios que equipare el aumento de la inflación (indexación) y congele la canasta básica alimenticia; que le ponga el cascabel a las distribuidoras de combustible, que nacionalice la producción y distribución eléctrica.

En Panamá la participación en el PIB de todos los salarios del país se redujo en un 11% desde el año 2000 a esta fecha, mientras que esa diferencia fue a parar a los bolsillos de las ganancias empresariales. Ellos son más ricos y nosotros más pobres. Y seguirá así mientras ellos tengan el gobierno, porque es allí donde se decide el tamaño del pedazo del pastel que le toca a cada quien. Si queremos congelar el precio de la canasta básica, está demostrado, no se puede elegir de presidente a un comerciante, hay construir un instrumento político de la clase trabajadora.

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