Friday, May 18th

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

Un saco de pan por 40 centavos... Amarilis A. Montero G.

E-mail Imprimir PDF

“Cincuenta centavos de pan era un saco, y la gasolina solo costaba $0.40 el galón”, recuerda mi padre. Y sus recuerdos, también, me llevan a mis días de escuela cuando solo necesitaba 10 centavos para la merienda; una bebida costaba cinco centavos y un pan de dulce otros cinco centavos.

Ahora el pan, la gasolina y la merienda de la escuela están a precios prohibitivos. Tal vez, los salarios de hace casi 50 años no eran los de hoy, aun así, el poder pagar centavos por un galón de gasolina es solo un sueño para los usuarios de hoy. Hace varias décadas que no se ven esos precios y no tenemos la esperanza de que vuelvan.

Los panameños “ricos” que usamos gasolina de 95 octanos afrontamos un aumento astronómico de $4.50 el galón. Hay dolor en el bolsillo, cuando se va a una gasolinera, y dolor (casi cardíaco) cuando se compra víveres en los supermercados. Tener un carro y comer son un lujo que no muchos pueden costear.

Mientras tanto, ¿qué hace una persona que quiere conservar unos centavos más en el bolsillo, ante tantas alzas? La lógica me indica que debe ahorrar y eliminar gastos superfluos. En otras palabras, si no le alcanza el dinero para ir al salón de belleza los fines de semana, hay que eliminar ese gasto. El problema radica en que para muchos este gasto es una prioridad. Y así encontramos otros gastos que no son prioritarios.

Creo que debemos ser más realistas y no vivir de las apariencias, que es el mal de muchos. Sin embargo, la palabra “austeridad” suena a obscenidad para algunos. Es común ver a muchos asalariados endeudados, al extremo de que tienen querezarle a la “santa quincena” para que llegue rápido. Y cuando reciben su salario, otra vez vuelven a quedar sin dinero. Es un círculo vicioso que deja poco dinero para comer. Esto parece ser parte de la idiosincrasia del panameño.

Por otra parte, la intervención del Gobierno ante la inflación que tenemos puede causar más daño que alivio. La decisión del gobierno de Ricardo Martinelli para contrarrestar esta alza fue “congelar” los precios del diésel y la gasolina de 91 octanos. Tener la gasolina a un precio fijo puede resultar un alivio económico, pero esto trae su costo porque el Gobierno dejará de percibir ingresos que debe encontrar en otras fuentes. Ya se habla de “sacrificar” ciertos programas sociales y de crear una renta sustitutiva, que no es más que un nuevo impuesto como el servicio de televisión por cable y celulares o la publicidad. Al final, es otro golpe para la economía del panameño, porque va a terminar pagando por ello.

El clamor de muchos es que, de todas formas, la economía se afecta. ¿No sería posible que se grave a las tabacaleras, a los casinos, la prestación de servicios de lujo o a quienes perciban altos salarios? Eso parece un sueño.

¿Por qué el Gobierno no ahorra también? Tanta publicidad estatal, planillas infladas, partidas para actividades innecesarias y muchas otras erogaciones sin razón, pueden rebajar el gasto público. Una combinación de ahorro personal y ahorro estatal parece ser la mejor manera de enfrentar el alza de los precios. Tal vez no volvamos a comprar la gasolina a 40 centavos el galón, ni el pan a precios bajos, porque tenemos que adecuarnos a nuestros tiempos. Si todos ahorramos podríamos decir que tomamos una decisión inteligente ante el monstruo de la inflación. Si todos ahorramos, nos ayudamos los unos a los otros sin recurrir a los impopulares impuestos.

Secured Encrypted System by MicroKey Security