Friday, May 18th

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

Inflación galopante. Arturo D. Melo S.

E-mail Imprimir PDF

En este año 2011 la población mundial llegará a los 7 mil millones de habitantes, lo cual hace que la demanda de alimentos sea cada vez mayor. Otro factor que aumenta la demanda de alimentos es el hecho de que los países más poblados del planeta (China y la India) tienen una población crecientemente más próspera, que se desplaza hacia las ciudades y tiende a cambiar sus hábitos, aumentando su consumo de proteína animal –carne de res, cerdos, pollos y huevos– y disminuyendo su consumo de proteína vegetal. El pollo es el animal que más eficientemente convierte la proteína vegetal en proteína animal, pero requiere siete libras de proteína vegetal, por cada libra que transforme en proteína animal.


 

Paul Krugman, profesor de economía en Princeton y premio Nobel de Economía lo pone así: “Estamos en la mitad de la segunda crisis alimentaria en tres años. Los precios mundiales de los alimentos batieron un récord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados… están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos. El hecho de que el precio de la comida esté por las nubes ha desencadenado la cólera popular”. Esto lo dijo Krugman el 14 de febrero de 2011.

Estas proféticas palabras se reflejaron casi instantáneamente en las crisis que hoy afectan a Túnez, Libia, Egipto, Siria y Yemen, las que, entre muchas otras consecuencias, ya han hecho elevar los precios del petróleo a niveles que impactan severamente a todo el mundo. El efecto en los costos de transporte se ha hecho sentir casi inmediatamente. El aumento en los costos y los insumos que se usan para producir comida se sentirá más lentamente, debido a que los productos agrícolas y pecuarios absorben los costos mientras crecen y su incremento solo lo sienten los consumidores al llegar dichos productos al mercado.

Estados Unidos, a través de su inhumana política de transformar alimentos humanos, maíz, en alimentos para vehículos, etanol, ha hecho que dicha transformación requiera ya el 40% de su producción de maíz y que el precio de dicho grano haya subido un 112% desde principios de 2010 a la fecha. En el mismo período, el precio del trigo subió un 58%; el del petróleo, 43% y el de la harina de soya, 22%. Esta factura más alta en el costo de los alimentos que nos está pasando el resto del mundo a nosotros es inevitable que aumente significativamente el costo de la vida en los próximos meses, por encima de los niveles actuales.

La población mundial, que al terminar la II Guerra Mundial en 1945 era de 2.5 billones, en 2011 llegará a 7.0 billones y se estima que en 2045 llegará a 9 billones, lo que requerirá un aumento del 40% en la producción de alimentos en los próximos 20 años, en un planeta afectado por el cambio climático y la pérdida de fuentes de agua, energía y tierra arable. Este es el resultado de un estudio comisionado por el Reino Unido, realizado durante dos años con la participación de 400 científicos de 35 países. Este estudio concluyó que se deben realizar, con urgencia, cambios radicales en la producción de alimentos a fin de evitar una posible “hambruna mundial”.

En Panamá importamos el 100% de los derivados del petróleo que consumimos, el 100% del trigo, el 100% de los aceites y grasas comestibles, el 100% de la harina de soya, el 90% del maíz, el 50% de la leche, el 40% de los cerdos y el 40% del arroz. Producimos el 100% de la carne, el azúcar, los pollos y los huevos que consumimos; pero la carne y el azúcar se producen con semilla de pasto mejorado, productos veterinarios, maquinaria e insumos importados y los cerdos, pollos y huevos que producimos son alimentados en un 100% con maíz y harina de soya importados. El 10% del maíz que se produce en el país, se usa todo en alimentación humana.

Estas cifras hacen inevitable que la canasta básica aumente en los próximos meses, ya que la canasta básica es, en su gran mayoría, importada, y el Gobierno, la Acodeco, los productores locales y consumidores solo tenemos dos alternativas: pagar las alzas de precios de los alimentos al resto del mundo o prescindir de estos. Hay paliativos que el Gobierno podría aplicar. Por ejemplo, eliminar los impuestos sobre los derivados del petróleo, pero los impuestos que se dejaría de cobrar mermarían los recursos disponibles para realizar inversiones programadas y muchas tendrían que posponerse a medida que se decida paliar la inflación importada.

El resto del mundo nos sube los precios de los alimentos importados, pero si tratamos de vender nuestras exportaciones de alimentos (sandías, piñas, melones, camarones, bananos y productos del mar) a precios más altos que los del mercado internacional, nuestra participación es tan pequeña en dicho mercado, que lo único que lograríamos es dejar de exportar. Solo nos queda una manera de devolver al resto del mundo los aumentos en nuestra factura para compensar los aumentos en la factura de ellos: Los peajes del Canal de Panamá. Tal vez, debíamos indexar los peajes de nuestro Canal a los precios del petróleo.

Nos encontramos ante una situación de virtual empleo completo, pero la mayoría de los indígenas y campesinos de subsistencia, quienes para las estadísticas de empleo no existen, siguen desempleados, porque no son empleables. No son empleables, porque carecen de educación, que es otra de las fallas de nuestro sistemas educativo, y que solo una verdadera “revolución educativa” puede remediar, tomando en cuenta a estudiantes, educadores y padres de familia. Sin resolver nuestro problema de desarrollo de recursos humanos, es imposible asegurar nuestro futuro, pero al hacerlo recordemos que no somos Singapur (país de gran éxito económico); que, además de recursos humanos y posición geográfica, tenemos recursos hídricos y agropecuarios, y que si nos esforzamos y trazamos la estrategia correcta, deberíamos lograr un éxito económico similar al de ellos, con seguridad alimentaria.

Secured Encrypted System by MicroKey Security