Endara, Pérez Balladares, Moscoso, Torrijos y, ahora, Martinelli, han evadido el pago de las seis partidas adeudadas a más de 100 mil servidores públicos, mientras a diario es notable la gran cantidad de dinero que se ha despilfarrado en las citadas administraciones; hablamos de miles de millones de dólares que se han esfumado en el aire, sin mayor explicación, y como todo en Panamá, este festín ha pasado y seguirá pasando sin mayores.
Al hablar de evasión de responsabilidades, desde hace dos décadas los servidores públicos vivimos tiempos de desconcierto por cada quinquenio electoral que suceda; tiempos de insatisfacciones y pocas alegrías. La principal causa: la injerencia de la política partidista que pisotea las normas regentes de recursos humanos en la administración pública y a la pésima distribución de los salarios (según el manual clases ocupacionales) que se devengan en la mayoría de las instituciones públicas, entre otros factores.
Por todo lo que se pueda decir a favor o en contra, siempre hemos respetado los perseverantes esfuerzos que realiza la Fenasep para lograr el sitial que se merece la Ley General de Carrera Administrativa y la implementación definitiva de la denominada Ley General de Sueldos, escenarios que generarían todo un universo de estabilidad para los colaboradores del sector.
Con justa razón, mucho se ha consultado sobre la equiparación del pago relativo al decimotercer mes para el sector público y el derecho a la sindicalización, entre otras anheladas peticiones que parecen distar cada vez más de su alcance.
Es así que la espera en la demanda de remuneraciones económicas cónsonas para los colaboradores del Estado se sigue prolongando y, al parecer, por las recientes declaraciones del ministro de Economía y Finanzas, no se vislumbran las luces de su formal instauración ni mediano ni largo plazo.
Lamentablemente, los mecanismos de las consultas, del diálogo, las marchas, los comunicados y las permanentes presentaciones en los foros nacionales e internacionales, no parecen surtir efectos contra la dura realidad económica que va en ascenso, por lo que todo ha sido en vano, convirtiéndose en un tema más para evadirle a la sociedad.


