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La clave para el éxito económico. Eduardo Valdebenito E.

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La globalización ha sido el producto de varios factores, entre otros de los significativos avances tecnológicos en materia de transporte y telecomunicaciones (como la internet), lo cual en conjunto ha acortado las distancias entre los países.

Igual papel han jugado las políticas económicas adoptadas por un número considerable de países en cuanto a la reducción de las llamadas barreras al comercio internacional y a la inversión extranjera directa (IED), lo que ha permitido que fluyan volúmenes masivos de bienes y recursos de una nación a otra. De paso, la IED supone que una firma invierte recursos en un país extranjero en la llamada economía real. Algunos ejemplos incluyen la construcción de una fábrica o la apertura de una franquicia, entre otros.

El crecimiento que se ha dado en la economía mundial desde inicios de la globalización en parte ha sido motivado por el auge del comercio; pero también por la expansión de la IED. En los últimos cuatro años en Panamá, la IED ha venido complementando la inversión total en un 33%. La IED en Panamá ha tenido un incremento de 157.5% desde el año 2005 hasta 2010. Uno de los avances que promovió este crecimiento de la IED fue la consolidación de mecanismos como la resolución de conflictos contenidos en los Tratados de Libre Comercio y acuerdos suscritos por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Más aún, organismos como el Banco Mundial, a través del “Multilateral Investment Garanty Agency” (MIGA), ofrecen especies de pólizas o garantías para atenuar los riegos inherentes a la IED, incluyendo riesgos políticos.

La IED conlleva diversos beneficios; por ejemplo: países ricos canalizan sus ahorros hacia los más pobres. Además genera empleos de mayor calidad. También la IED conlleva la aplicación de nuevas técnicas de gerencia, de producción y tecnologías que son adoptadas por el país que recibe la inversión, desarrolla nuevos mercados como por ejemplo los puertos, las telecomunicaciones, entre otros. En este sentido la transferencia tecnológica constituye un impulso al crecimiento sostenible fomentando la competitividad.

En el caso específico de Panamá, el país ha sido por años receptor por excelencia de IED, la cual se ha orientado a diversas áreas de la economía que incluyen los puertos, la banca, la energía, las telecomunicaciones y el turismo. Más recientemente, la IED también se ha enfocado en el sector construcción y bienes inmuebles.

Esto es en buena parte el resultado de la utilización del dólar, que implica una mayor seguridad de que la inversión no se deteriorará debido a volatilidades cambiarias (IED mantiene su valor). Se debe también a que Panamá no establece restricciones para introducir o retirar dinero del territorio nacional (excepción hecha por supuesto de las normas relativas al blanqueo de capitales), lo cual le brinda seguridad al inversionista de que su dinero no quedará atrapado aquí contra su voluntad.

Aparte de estos avances sin duda se puede seguir mejorando la captación de IED y el impacto que ésta tiene sobre la economía. Otros países, por ejemplo, han logrado esto creando mecanismos institucionales que facilitan y simplifican la captación de IED. En Panamá el Ministerio de Comercio e Industrias ha creado Proinvex, una agencia de promoción de inversiones y exportaciones que administra un sistema integrado de información One Stop Shop que permite a los inversionistas identificar fácilmente todos los instrumentos de que dispone el Gobierno Nacional para la atracción de la IED.

Promueve la inversión en los sectores estratégicos determinados por el Plan Estratégico de Gobierno 2009-2014, ofrece un servicio Concierge a los inversionistas que estén en proceso de diligencia debida para invertir en la República de Panamá, y coordina la comercialización internacional y la promoción de las exportaciones de los productos nacionales. Un componente crucial en el caso de Panamá consistiría en una política de atraer IED hacia áreas clave como la tecnología, lo cual le daría un gran impulso en cuanto a mejorar la competitividad y generar mayor valor agregado a la producción nacional.

Otra forma sería creando un área especializada en la institución promotora para entender las necesidades especiales de las firmas internacionales tecnológicas como DELL, Microsoft, Google, Intel, por mencionar algunas. Brasil es un ejemplo a emular en este sentido.

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