Friday, May 18th

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

La gesta por la libertad. Nadhji Arjona

E-mail Imprimir PDF

Hace 24 años, el 9 de junio de 1987, un grupo de ciudadanos de este país hizo a un lado sus intereses personales y con arrojo y civismo, conscientes de que vivíamos bajo el yugo de una despiadada dictadura militar, decidieron convocar a los panameños en una gesta patriótica de resistencia pacífica, cívica e inspirada en los valores éticos de la familia y la sociedad. El objetivo común era poner freno al abuso desmedido contra los derechos humanos y a la corrupción flagrante con que se manejaban los recursos del Estado panameño. Así nació la Cruzada Civilista.

¿Fue un movimiento de la élite empresarial, de los “rabiblancos” o de la oligarquía, según intentaron definirlo la férula gobernante y su partido sin moral? De ninguna manera. Para sorpresa de los propios convocantes, muy pronto, oleadas de maestros, médicos, obreros, empleados del Canal de Panamá, empleados comunes apoyaron esta decisión de empresarios y profesionales reunidos en la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá.

El pueblo panameño se lanzó a la calle en manifestaciones multitudinarias, “armados” de pañuelos blancos y banderas del mismo color; vestidos con “armaduras” de camisas, pantalones y faldas blancas, y así apertrechados hicieron frente a la represión. Balas, perdigones, manguerazos, detenciones, torturas, exilio y muerte a mansalva fueron la respuesta a la gesta de la Cruzada Civilista. Los valientes Doberman se lanzaron sin compasión contra hombres, mujeres y niños que intentaban caminar pacíficamente en manifestaciones de protesta y descontento. Queríamos libertad y vuelta a la democracia, así fue proclamado en la Iglesia del Carmen, en los alrededores de la Cámara de Comercio, en San Miguelito, Pedregal, Río Abajo, David, Chitré, Aguadulce... La Cruzada Civilista no ha fenecido.

La gesta que empezó hace 24 años, con sus antecedentes y consecuencias, está en proceso de ser plasmada en trabajos de divulgación que avivarán su recuerdo y enseñanza a las generaciones posteriores. No permitiremos que sea olvidada porque fue la culminación de la protesta de un pueblo que jamás estuvo de acuerdo con el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968. Un pueblo pacífico, leal, alegre y trabajador que sobrellevó las cosas durante 21 años, en su afán de vivir en paz y “echar para adelante” hasta que su descontento contra los abusos, el crimen y la represión alcanzó el clímax. La ola subió muy alto, a partir del 9 de junio de 1987, cuando fue proclamada la Cruzada Civilista. El próximo año se cumplirán 25 años; para entonces, el recuerdo cobrará fuerzas en una conmemoración sin precedentes en la historia de nuestra República, porque son hechos que nunca antes se habían suscitado, tanto los negativos, represión, exilio, tortura, asesinatos y corrupción, como los positivos, arrojo, solidaridad humana, sacrificio y amor por la libertad.

Y el 20 de diciembre de 1989, ante el hecho de sufrir Panamá una abominable invasión provocada por ellos, los “valerosos” Doberman lanzaron sus uniformes en la maleza y huían, buscando protección, en lugar de defender a su General que había proclamado la guerra a los invasores. Estados Unidos puso fin a la dictadura que ellos mismos propiciaron. Terminaron llevándose al monstruo que crearon, dejando el país en caos, pero los panameños demostramos que sabemos vivir en paz, libertad y democracia. Seguiremos demostrándolo, aunque para ello sea necesario defender los valores éticos y estimularlos en la sociedad, en el núcleo familiar y en cada individuo. Sobre todo, no permitiremos jamás otra dictadura en nuestro entorno. El pueblo que se vistió de blanco y enarboló pañuelos y banderas con el color de la paz, no consentirá el abuso a los derechos humanos, ¡nunca más! Felicitaciones a todos, amigos civilistas.

Secured Encrypted System by MicroKey Security