Los ecosistemas forestales tropicales representan un banco genético de extraordinaria diversidad, tanto en flora como en fauna.
Todo el mundo está de acuerdo en que los bosques y los recursos asociados a ellos (agua, biodiversidad y suelos) son necesarios para cualquier actividad económica en cada país del orbe. Sin embargo, a pesar de esto, la deforestación sigue presente en muchos países del mundo, ocasionando pérdidas irremediables de estas masas boscosas.
Por ejemplo, en Panamá las tierras sin bosques alcanzan aproximadamente 2 millones de hectáreas, mientras que las tierras reforestadas solo alcanzan 75 mil hectáreas. Es decir, tenemos (todos) una tarea para revertir esta situación. Imagínense que reforestemos aunque sea la mitad de esta superficie, tendríamos un país con un capital natural envidiable en la región, además de los beneficios sociales y ambientales.
Hasta ahora muchos grupos organizados y ONG realizan diferentes acciones encaminadas a plantar árboles, etc. pero es necesario mayor esfuerzo, el cambio climático así lo exige. No hace falta citar el caso de la reciente falta de agua, cuando todos tomamos plena conciencia de la necesidad de este vital líquido.
Nos queda tomar acciones concretas para mitigar estos fenómenos climáticos que pueden ocurrir con más frecuencia.
La empresa privada como motor de desarrollo realiza una importante labor de responsabilidad social empresarial, pero ahora es necesario llevarla a otro nivel, pero con impacto visible en la conservación de los recursos naturales.
Las empresas (todas) pueden participar en diferentes proyectos tales como jornadas de arborización de las ciudades, en proyectos pequeños de reforestación para proteger fuentes de agua, en creación de parques forestales, en proyectos sociales de forestería comunitaria y muchas otras actividades.
Se pueden hacer alianzas entre empresas, entre empresas y comunidades, ONG, universidades, grupos religiosos, en fin que todos tengan la oportunidad de participar en esta gran reforestación cívica de nuestro país.
Las autoridades pueden apoyar en la orientación técnica, en reconocimientos públicos al mérito de reforestar, etc. No incluyo incentivos, porque esta tarea es para nuestro propio bien, debemos hacerlo con responsabilidad ciudadana, todos necesitamos oxígeno, agua, etc.
No en vano la Organización de Naciones Unidas declaró 2011 como el “Año Internacional de los Bosques”, por lo que todos los países del mundo tenemos ese compromiso de aportar con nuevos bosques para nuestras futuras generaciones.
Las ciudades necesitan de los recursos naturales de las áreas rurales, no podemos seguir pensando que vivimos en mundos diferentes, debemos asociarnos ciudad-campo y caminar juntos para contribuir a mitigar el cambio climático y tener mejores posibilidades de desarrollo en el futuro. En esto, las autoridades locales deben tomar en serio esta actividad de plantar árboles en sus jurisdicciones.
Es importante señalar que los reforestadores hasta ahora han hecho una labor que se debe aplaudir, pero ellos solos tampoco pueden asumir esta responsabilidad de reforestar el país, debemos apoyarlos.
Muchos organismos internacionales también realizan ingentes esfuerzos en este tema, pero hace falta más compromiso en los tomadores de decisiones hacia este objetivo.
Reflexionemos para que al final del camino, tengamos nuevos bosques plantados en los cuales habrá nuevas oportunidades y esperanzas de vida para nuestro país. Reforestar Panamá es un compromiso de todos y todas.


