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El Nuevo Amador, la cinta costera y la ciudad. Patrizia Pinzón

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Pongamos las cosas claras. El proyecto del relleno de El Chorrillo con su desarrollo de lujo enfrente (Nuevo Amador) y la carretera (o puente) enfrente del Casco Antiguo son dos cosas muy distintas. Y vamos a obviar el hecho de la falta de transparencia absoluta que hubo en relación a la existencia de Nuevo Amador y la falta de consulta ciudadana. Aquí nadie está disputando si este proyecto residencial millonario es positivo o negativo, aquí lo que se está diciendo es que no se puede poner en jaque la historia de un país por una carretera que lo que busca es llegar a un desarrollo inmobiliario de lujo privado.

Las razones sobran; primero, porque es ilegal. Va en contra de cinco leyes nacionales y un acuerdo internacional. Segundo, porque destruye el entorno histórico del Casco Antiguo. Tercero, porque destruye las últimas cinco playas de la ciudad de Panamá, que son importantes para la comunidad. Cuarto, porque nos quitaría de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, dando por tierra con una de las marcas turísticas más importantes que tiene Panamá a nivel internacional. Y quinto, porque es innecesario.

La mejora vial de la que tanto hablaban, hacia el Puente de las Américas, no existe ni con puente ni con relleno. Este puente está a toda su capacidad y hay que construir otro (la única solución permanente y de Primer Mundo es invertir en el transporte público. Las autopistas incentivan los tranques al incentivar la compra de autos). La ruta para ese otro puente está lejos del casco. La única solución real está en la Avenida de Los Mártires, que el MOP ya está ampliando. Este trabajo puede conectar fácilmente, y por mucho menos de $200 millones, con el desarrollo de Nuevo Amador.

Puede conectarlo usando la Avenida A, que tiene tres carriles en El Chorrillo y está subutilizada, lo que mejoraría la infraestructura dentro de ese barrio (y no fuera o alrededor de él). O se puede conectar al lado del Maracaná (y de paso arreglar ese estadio). Esta misma combinación ya tiene una conexión hacia arriba, con el sitio más probable y oportuno para un segundo puente. Esto le ahorraría al pueblo (nosotros) $600 millones, dinero que el Gobierno puede invertir en arreglar El Chorrillo, crear escuelas, invertir en viviendas e, incluso, restaurar una de las 30 casas abandonadas que tiene en el Casco Antiguo, para uso social.

Con esta opción todos ganamos: los que creen en el Patrimonio Histórico, los que creen en el desarrollo social, los que creen en mejorar la vialidad para una ciudad más eficiente, y los que creen en el Nuevo Amador.

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