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Una torre mundial TCI. Milton Castillo L

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Con estas líneas no pretendo polemizar respecto a la propuesta de construir una torre gubernamental en la Avenida Balboa, en donde se ubicaba la antigua Embajada de Estados Unidos; en ese forcejeo únicamente lo que seguiremos haciendo es descalificarnos unos a otros y, lógicamente, por factores políticos la pelea seguirá desgastándonos, sin encontrar el bálsamo de alivio. No creo necesario volver a repasar la dimensión mundial que el país tiene gracias a varios de sus íconos que, sin duda, nos ponen en el plano de atractivo turístico mundial.

En los archivos del antiguo Instituto Panameño de Turismo se debe encontrar un valioso estudio efectuado por la renombrada académica Hana Ayala. En dicho estudio se replanteaban los ejes estratégicos para hacer de Panamá el lugar de convergencia turística, generado por diferentes factores existentes. Para ello habría que hacer una inversión, la que, a juzgar por la experiencia científica en otras latitudes, nos convertiría verdaderamente en una torre mundial de Turismo, Conservación e Investigación (TCI).

La suerte está echada y, con toda seguridad, el desgaste seguirá; no obstante, una parte muy importante de lo que yo denomino como la Torre Mundial TCI ya está en su etapa final. Me refiero a que el plan estratégico de turismo trazado por la Dra. Hana Ayala contemplaba la construcción de tres museos diseñados por el mundialmente famoso arquitecto Frank Gehry. Trágicamente, ese plan no fue tomado en consideración por las dos pasadas administraciones y, únicamente, lo que pudiéramos llamar un tercio del proyecto se refleja en la construcción del Museo de la Biodiversidad, en Amador. La experiencia de Bilbao es una muestra de dimensión mundial que, como destino turístico, tendríamos al construir una verdadera torre de Turismo, Conservación e Investigación.

Imaginemos las facilidades portuarias y el proyectado nuevo aeropuerto de Colón volcando todo su potencial por una provincia que clama un mejor destino. El segundo museo del proyecto Ayala sería construido en el centro de la ciudad de Colón. Para quienes no lo saben, Bilbao pasaba por similar situación de la colonense, las cifras y lo que hoy es como destino turístico hablan por sí solas.

Finalmente, el tercer museo Frank Gehry estaba proyectado a construirse en el corazón de la que fue la base militar de Fort Sherman; cuánta historia en ese laboratorio de la naturaleza espera por un proyecto que evite la depredación de que hacen gala aquellos proyectos encantados de desarrollos turísticos hoteleros, los que se tragan y borran hasta los pueblos; como si fuera poco, dentro del entorno de Sherman se encuentra el histórico Fuerte de San Lorenzo, un monumento de la humanidad que nunca ha recibido el trato restaurador que merece como joya de la conquista.

No es necesario seguir el rumbo que en este momento hay por una torre gubernamental, detengamos un momento las pasiones y pensemos en los resultados de tener tres museos diseñados por Frank Gehry en la franja canalera, dejemos la lucha estéril y propongamos convertirnos en una verdadera torre mundial de turismo, conservación e investigación. ¿Por qué no retomar un plan que pagamos todos los panameños y cuyas bondades se traducen en beneficios para el país y sobre todo para Colón, ciudad que clama por un vehículo que la catapulte al sitial que la historia le depara?

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