PRAXDA Z. CASTILLO Los detractores de la fiebre mundialista afirman, con toda razón, que los medios nos atacan con publicidad, datos estadísticos banales y cancioncillas zonzas. Los patrocinadores contaminan toda baratija posible con logos alusivos al evento; los restaurantes premian el consumo masivo con la transmisión de partidos, y hasta en los semáforos vemos a los vendedores ganándose honradamente su sustento, contagiando la fiebre de la caprichosa con banderitas, calcomanías y sombreros de las selecciones.
Periodismo
Un juego cambia todo
Un juego cambia todo
PRAXDA Z. CASTILLO
Los detractores de la fiebre mundialista afirman, con toda razón, que los medios nos atacan con publicidad, datos estadísticos banales y cancioncillas zonzas. Los patrocinadores contaminan toda baratija posible con logos alusivos al evento; los restaurantes premian el consumo masivo con la transmisión de partidos, y hasta en los semáforos vemos a los vendedores ganándose honradamente su sustento, contagiando la fiebre de la caprichosa con banderitas, calcomanías y sombreros de las selecciones.


