El señor Eladio Fernández salta a la palestra como el defensor oficioso de los jubilados de escasa renta. Con su actuar rebasó a todos los dirigentes habidos hasta entonces, que mantenían una actitud parsimoniosa ante el descalabro del poder de compra de sus emolumentos mensuales, o sea, cuyas “ansias de dirigir” los gremios de la tercera, denota una percepción de solo pertenecer a la junta directiva de la CSS.
La táctica y la estrategia puesta en marcha por Eladio le ha resultado, simplemente, por matices políticos de nuestros gobernantes de turno (lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta). Visto desde otro ángulo, están recibiendo (aumento a las pensiones/jubilaciones) los que no pusieron, vía cuotas de aportación durante su vida activa. Hay que tener presente que los aportes a la Caja de Seguro Social, entre otras cosas, para el programa de jubilación, son como una alcancía: si depositas centavos, contarás centavos una vez que decidas abrirla. En consecuencia, no se podrá seguir pidiendo aumentos porque no les corresponde, porque no los aportaron, así de fácil.
Indiferentemente de lo anterior, es cierto que para muchos jubilarse es entrar a la cuasi indigencia, pero la culpa no es del sistema de jubilación, sino más bien de una estrategia financiera personal que se debe ir preparando desde joven. También es verdad que pensamos en la edad de jubilación cuando estamos próximos a ella y miramos hacia atrás y no hicimos nada al respecto.
En otro orden de ideas, en el suplemento Martes Financiero, del martes 21 del mes en curso, en la página 10, aparece el siguiente título: “El 84.9% de los panameños gana menos de B/. 600.00 al mes”, según información proporcionada por la Contraloría General de la República; y vino a mi mente el poema Patria, en la parte que dice “revuelvo la mirada y a veces siento espanto” al ver que cerca de 2.9 millones de panameños, a lo sumo, llegan a esa cantidad de dinero, que llevado a su momento de jubilación será una cifra inferior, que en términos reales (poder de compra) para ese entonces, será casi equivalente a lo que pelea actualmente Eladio Fernández. Esto muy a pesar de que en los últimos años la economía está boyante, lo que deja entrever que se están creando puestos de trabajo, pero para futuros Eladios, hecho que deben tomar en cuenta él y los futuros gobiernos en su política de creación de empleos.
Me imagino que el Eladio del mañana no cerrará la Transístmica (para esa fecha el hospital estará en otro lugar) sino las vías del Metro para exigir un aumento en su jubilación, como medida de fuerza, como paliativo a su falta de visión financiera o como resultado de una economía que crea salarios de subsistencia; así como vamos: asalariados hoy, Eladios mañana.


