Monday, May 21st

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

El eterno problema con los taxistas. Lynnette González

E-mail Imprimir PDF

Señor Presidente, como panameña preocupada, le pregunto: ¿Será que nadie usa otro medio de transporte público que no sean los famosos “Diablos Rojos”? Veo mucha preocupación por el Metro Bus, por el costo del pasaje y de la gasolina, por las rutas y porque los nuevos buses no caben en las calles; pero, ¿qué pasó con gran parte de la población que, como yo, usa los “pa’ya no voy”, digo los “taxis”? ¿A estos gatos, cuándo le pondrán el cascabel? Se ven muy lindos, todos de amarillo, pero ¡qué mal servicio prestan!

Cuando se llama a una piquera para pedir que envíen una unidad, responden que “no hay”, o lo dejan guindando en la línea y, para colmo, también preguntan hacia dónde se dirige uno. Una vez la telefonista que me atendió me dijo: “Tengo uno, pero va con un pasajero que se dirige al otro lado de la ciudad primero, ¿se lo mando?”. Es increíble pero cierto, y por ese servicio hay que pagar extra.

En una ocasión me dirigía hacia Albrook y, después de detener a 25 taxis, en El Dorado, al fin me subí a uno que paró por toda la Tumba Muerto, hasta conseguir a tres pasajeros más que iban para el mismo destino. Ahí iba yo, con un hombre delante, con un muchacho y otra señora que llevaba a un niño como de cuatro años. El recorrido que normalmente se hace 20 minutos con tráfico, tomó 50 minutos, aunque usted siga sin creerlo.

Otra vez me dirigía a la Ave Balboa, perdí la cuenta de cuántos taxis pararon esa vez, pero ninguno de los taxistas me quería llevar. El conductor del último volvió a preguntar lo clásico: ¿Para dónde va? Le grité: “¿tú para dónde vas? –el taxi iba vacío, cosa rara– ¿Vas para tu casa, bueno, yo voy para allá, llévame adonde sea, pero sácame de aquí”. Le dije y me metí al taxi. A los cinco minutos el hombre me contentó: “bueno, te llevo”. Por osada llegué a mi destino.

Para rematar, no podemos tener un sistema de taxímetros, como en otros países, porque aquí la piratería es grave; no se sabe si el taxi es de Chana o de Juana o de un palanca. La solución, con una buena organización, sería que, en vez de llevar ese listón de cuadritos negros con blancos, usaran una franja de un color distintivo por área y que se publique. Ejemplo: Balboa, Paitilla, Marbella y aledañas con franja azul. Dorado, Altos del Chase, Villa la Fuentes, etc., franja verde, y así sucesivamente. Las piqueras podrían tener el nombre arriba, como antes. Así sabríamos para dónde van y se ahorraría tiempo y dinero y no estarían parando el tráfico tan a menudo. ¡Todos ganaríamos!

¿Será que ya no le quedan los zapatos del pueblo? ¿Será que le creció el pie? Por favor, póngase mis zapatos y quédese parado en una esquina, para que viva la experiencia.

Secured Encrypted System by MicroKey Security