GASSAN SALAMA Con profunda indignación denunciamos y condenamos el criminal y sangriento ataque terrorista perpetrado en aguas internacionales por la armada del Estado sionista de Israel contra la nave “Mavi Mármara”, integrante de la pacífica flotilla humanitaria que conducía alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad para la supervivencia de la sufrida población civil de la Franja de Gaza, sitiada y sometida a un infrahumano bloqueo israelí que hace más trágica la situación de su desvalidos habitantes, fundamentalmente, niños, mujeres, ancianos y enfermos.
La comunidad internacional no puede seguir contemplando pasivamente el genocida exterminio de la población palestina que Israel realiza desde hace más de 60 años, ni la ocupación de sus legítimos territorios, o de la expansión de las colonias judías y del ignominioso muro segregacionista en Cisjordania, en violación de las normas del derecho internacional, de los derechos humanos, la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y, en escarnio, de las resoluciones de esa organización. La conciencia universal no puede, tampoco, permanecer impasible ante la violación de los inalienables derechos del pueblo palestino, como son el derecho a la vida, a su estado independiente y soberano con Jerusalén Oriental como capital, dentro de las fronteras anteriores a junio de 1967, a la liberación de sus miles de prisioneros en las cárceles israelíes y al retorno de sus refugiados. Ante este ataque brutal –que ha segado la vida de 20 pacíficos ciudadanos y causado numerosos heridos a ciudadanos de distintas nacionalidades que practicaban la solidaridad con su hermano pueblo palestino–, nos unimos a la condena y al repudio expresado por las Naciones Unidas, la Unión Europea, la Liga Árabe y la Federación de Entidades Americano-Árabes (Fearab-América). Demandamos que este horrible crimen no permanezca impune o sumido en el silencio cómplice que ha acompañado siempre a las masacres practicadas habitualmente por Israel contra Palestina y contra otros pueblos árabes. Ocultando el rostro ante esta acción genocida y desvergonzada no se contribuye a detener la mano del asesino sionista, ni a que el pueblo palestino recupere sus inalienables derechos ni a la paz en el Oriente Medio ni a la paz mundial, para la cual el sionismo representa hoy una de sus más grandes amenazas.


