En nuestra región, los embajadores estadounidenses de México y Ecuador debieron regresar a su países como resultado de las informaciones que generaron los Wikileaks y que trajeron incomodidades en los respectivos países.
Dichas informaciones sobre elementos políticos, económicos, corrupción y tráfico de personas, entre otros, fueron recogidas a través de fuentes, llámense funcionarios, miembros de la sociedad civil, partidos políticos, organizaciones de mujeres o, simplemente, mediante informantes con quienes hablaron funcionarios de la embajada y luego las transmitían a su sede en Washington.
En Panamá comenzaron a salir en varios medios impresos, pero luego fueron comprados por el Panamá América, con el compromiso de publicar “todo”; en otro artículo me referiré a esto. Sobre la información de los Wikileaks, muchos altos funcionarios en nuestro país han dicho que se trata de bochinches, mentiras y que no hay que prestarle atención. Siempre he sostenido que todo lo que se señala ahí debe ser investigado. Ahora que se refieren a mí y a mis familiares no he cambiado de opinión, todo lo contrario, es la oportunidad que esperaba para aclararlo.
Por ejemplo, el caso Murcia, a pesar de nuestras declaraciones en ese entonces, las que no fueron tomadas en cuenta, pero ahora vemos que ha ido saliendo la verdad. Recordemos que Murcia Guzmán fue condenado a más de 30 años de prisión en Colombia, extraditado a Estados Unidos y confeso por blanqueo de capitales, pero fue declarado inocente en Panamá. Sobre este tema es necesario que las autoridades sigan investigando, porque se habla, también, de sus vínculos en la campaña del presidente, Ricardo Martinelli Berrocal, por una donación de 800 mil dólares.
En su momento presenté una denuncia ante el Ministerio Público, en la que señalaba el vínculo entre DMG con las empresas Ricamar, de Ricardo Martinelli. La ex procuradora Ana Matilde Gómez ha admitido recientemente que no le prestó la debida atención a esa denuncia.
Esperamos que, por la gravedad de los hechos, se investigue, por ejemplo, el movimiento de 30 millones de dólares cada mes, durante un año, por el aeropuerto de Tocumen, en este caso se vincula directamente a Ramón Ricardo Martinelli –ex tesorero del Partido Cambio Democrático y primo del Presidente de la República–, quien hoy está detenido y vinculado a uno de los carteles de drogas más sangrientos de México.
Otra de las acusaciones que se dijeron sobre mí fue que Hugo Chávez había financiado mi campaña política, lo que tampoco es cierto; esta verdad a su tiempo saldrá a la luz pública. Lo cierto es que eso jamás sucedió, de haber contado con ese recurso, no habría pasado por las limitaciones económicas que tuve para impulsar mi campaña, lo que es de conocimiento público en este país. No entendía, en esos momentos, cómo siendo la candidata de un partido en el Gobierno, no tuve el apoyo; hoy logro comprenderlo perfectamente.
Ahora los Wikileaks, al sacar el tema de la dioxina en la cebolla y el dietilene glycol, en el que se relaciona a mi hijo, me permiten reafirmar categóricamente que: “Nunca entró a Panamá cebolla con dioxina. El Gobierno holandés certificó por escrito que la dioxina fue encontrada en la leche de vaca y carne de cerdo, producto de la concentración en la cáscara de papa”. Al darse cuenta de esta verdad, el argumento cambió y se señaló un “tráfico de influencias”.
En cuanto al dietilene glycol, no tenemos ningún vínculo ni somos propietarios de ninguna empresa de medicamentos. Esto lo sabe el Ministerio Público y las autoridades correspondientes, por eso estoy solicitando una certificación del expediente. ¿Quiénes son los imputados y relacionados con este hecho?
Es lamentable que, a pesar del dolor, los familiares de las personas que murieron a causa del dietilene glycol no hayan recibido respuesta del anterior ni del actual gobierno. El Estado panameño tiene una deuda con estas familias que vieron morir a sus seres queridos y las que hoy siguen afectadas.
Para terminar con tantas inexactitudes, procederé a enviar una carta a la embajadora de Estados Unidos, para que indique quién o quiénes le informaron sobre los temas en que se hace referencia a mis familiares, porque, extrañamente, en este Wikileaks no se cita a ningún informante panameño, cuando en otros cables publicados sí los incluye.
Porque nos asiste la verdad y la razón, actuaremos con firmeza y convicción. Es por eso que, como jefa de hogar, hija, madre, hermana, abuela y dirigente política y social, siempre estoy dispuesta a dar la cara y a aclarar las cosas que sean necesarias por mi familia y por mi país.


