El carácter gratuito de la Universidad de Panamá no debe ser la excusa para flexibilizar su rigurosidad académica. Tal como aspiraban Octavio Méndez Pereira, primer rector, y Harmodio Arias, presidente de la República en ese momento, la universidad ha sido la luz del conocimiento que ha guiado el devenir de la nación panameña y garantizado el bien colectivo.
Los más de 250 mil egresados de esta institución de educación superior dan cuenta de esta afirmación, máxime cuando muchos de ellos, ocupan puestos de dirección en distintos sectores productivos de la economía. Médicos, odontólogos, enfermeras, psicólogos, periodistas, abogados, filósofos, historiadores, geógrafos, meteorólogos, biólogos, físicos, matemáticos, farmaceutas, administradores de empresas, contables, economistas, sociólogos, arquitectos, bibliotecólogos y archivistas, entre una lista enorme de profesionales que han triunfado, muchos de los cuales han obtenido títulos de maestrías y doctorados en universidades de Norte y Sur América, Europa, Asia y África, hecho que valida la calidad de la Universidad de Panamá.
En esta dirección, las elecciones universitarias de mañana, 29 de junio, serán el reflejo de esta producción docente y con miras, claro está, a fortalecer mucho más las funciones de extensión e investigación; con nuevos programas inaugurados por la administración actual, tales como los anexos universitarios en Kankintú, Guna Yala, Madugandí, Soná, Churuquita, Arraiján, 24 de Diciembre y más recientemente Juan Díaz y Chilibre, administrados atinadamente por el Centro Regional Universitario de San Miguelito.
En el campo de la investigación y posgrado, es notable su incremento, gracias a la encomiable gestión de la Dra. Betty Ann Rowe de Catsambanis, quien ha establecido alianzas estratégicas con el Instituto de Estudios Tropicales Smithsonian, Senacyt, Ciudad del Saber y universidades de países emergentes y del primer mundo.
Ante lo expresado, es inaudito improvisar frente a una empresa académica de tal magnitud, que provoque una crisis administrativa que pueda llevar al traste todos estos logros y esfuerzos. Requerimos de la experiencia gerencial y liderazgo comprobado que nos ofrece el Dr. Gustavo García de Paredes, junto a un renovado equipo de trabajo que conjuga la experiencia y juventud, y que respalda los principios de uno de los más firmes defensores de una educación superior popular, científica y humanista.


