El pasado 31 de marzo se abrió la convocatoria para procesos de autoevaluación con fines de acreditación institucional y de carreras de las universidades que funcionan en el país, de acuerdo con la Ley 30 de 20 de julio de 2006.
El proceso de mejoramiento de la calidad que se inicia con esta convocatoria constituye un hito para la educación superior del país. Por primera vez las universidades se abocan, por ley, a procesos de evaluación que les permitirán mejorar en sus funciones de docencia, investigación e innovación y extensión. Al mismo tiempo, podrán mejorar la gestión que realizan para lograr su misión.
La evaluación exige examinar todas las actividades que realiza una universidad y comparar con niveles de estándares establecidos por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa), luego de un proceso en el que han participado los entes interesados. Algunas de las actividades exigidas para otorgar la acreditación son relativamente nuevas. Por ejemplo, la internacionalización de los estudios, la exigencia de la investigación como requisito para ser universidad, realizar labores de extensión, inclusión y el dominio de un segundo idioma.
No faltará quien se pregunte ¿por qué la internacionalización de los estudios o la exigencia de investigar? La respuesta resumida es, por una parte, que Panamá es el país más globalizado de América Latina y no solo porque sus profesionales viajen constantemente, sino por la conectividad y la interacción con el resto del mundo. Por eso es necesario dominar, al menos, un segundo idioma, sin contar con el manejo de la tecnología de la información. Por otro lado, si bien los profesionales competentes contribuyen a sostener el desarrollo, solo la generación de conocimientos a través de la investigación promueve este desarrollo, sobre todo si los mismos se aplican y son pertinentes.
Los procesos de evaluación y acreditación universitaria impactarán positivamente el desarrollo del país, porque permitirán dar fe de aquellas instituciones y programas que cumplen con los estándares de calidad establecidos y que, en consecuencia, ofrecen planes con contenidos, metodologías, docentes y requerimientos que aseguran una formación pertinente a sus estudiantes. Las universidades con esta acreditación evidenciarán su aporte a la promoción del desarrollo del país en materia de generación de conocimientos a través de la investigación e innovación. Esta acreditación también exige estándares mínimos que aseguran la formación integral del futuro profesional y la participación de las universidades en la solución de problemas que confronta la sociedad y su vinculación con sectores sociales y productivos. Esto lo realiza a través de actividades de extensión.
Se esperan mejores días en materia de educación superior. Poco a poco se construye una cultura de evaluación con fines de mejoramiento y de rendición de cuentas a la sociedad. Si los procesos de evaluación y acreditación se desarrollan como han sido programados, las universidades tendrán la oportunidad, el próximo año, de manifestar a la sociedad, por medio del C, su nivel de desempeño en materia de docencia, investigación e innovación, extensión y gestión, y sobre sus aportes al desarrollo del país. Al mismo tiempo, la sociedad podrá tener información de las universidades que logran su acreditación, porque cumplen con los estándares y requisitos establecidos por el Coneaupa.


