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Hacia una universidad despolitizada. Amarilis A. Montero G.

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A medida que se acercan las elecciones a rector, decanos y vicedecanos en la Universidad de Panamá (UP), se vive el ambiente de expectativa por los resultados del 29 de junio. No faltan los grupos incondicionales de uno u otro bando como si fuera una tuna de Carnaval. Cada uno va a enfilar sus ataques hacia las debilidades de sus oponentes y resaltar las bondades de sus candidatos.

Todo esto parece normal si tomamos en cuenta que la elección no es para un puesto político, sino uno muy alto en la academia del país. Es precisamente por el ambiente politiquero que reina en la UP que la elección del nuevo rector se ve empañada y hasta cuestionada. Debe ser prioritario posicionar a la UP en el ámbito académico internacional; por lo tanto, debemos reflexionar sobre la situación actual y los proyectos concretos que los candidatos a rector deben plantearse.

Para aportar algunas ideas, pongo a consideración de los candidatos los principales retos del futuro rector:

1. Adecuar los contenidos de las carreras a las necesidades de la sociedad actual. La UP carece de un sistema efectivo de implementación de cambios. La utilización de nuevos textos o la modificación de los contenidos de un programa académico toma varios semestres y hasta años. Estamos inmersos en una gran madeja de tecnicismos que retrasan cualquier implementación de nuevas ideas y procesos académicos. Los intereses internos por no modificar ciertas carreras para no perder horas docentes también influyen en las decisiones.

2. Promover y mantener únicamente lo mejor de nuestro cuerpo docente. La tan anhelada “calidad educativa” no se logra con un recurso humano mediocre. Los estudiantes no van a aprender de los que menos saben. Es realmente urgente replantear la selección, promoción y estabilidad de los profesores de acuerdo con sus verdaderos conocimientos y no a una colección de “certificaciones” de ejecutorias (o influencias políticas) que no prueban la efectividad docente.

3. Hacer una verdadera selección de estudiantes de primer ingreso. Aunque el actual rector aduzca que la UP tiene carreras que designa “cupos” para aquellos que tengan un buen porcentaje en las pruebas de admisión, la realidad es que muchos estudiantes carecen de los conocimientos más básicos para estar en un aula universitaria. Hay que demostrar calidad, no cantidad de estudiantes.

4. Recuperar el compromiso de ser centro de reflexión de los problemas locales y globales. Desafortunadamente, la UP ha protagonizado bochornosos incidentes por parte de los grupos estudiantiles que ven en la confrontación violenta con la policía su forma de expresar una opinión. Estas acciones solo causan severas críticas por parte de la ciudadanía que se ve afectada por los cierres de calles y las bombas lacrimógenas. Los estudiantes deben aprender a expresar sus desacuerdos con ideas y planteamientos concretos. ¿Qué han conseguido con sus cierres de calles? Rechazo ciudadano y pérdida de clases.

5. Eliminar el amiguismo y el clientelismo político. La UP debe imponer un sistema de méritos en el que los favores políticos no se hagan presentes. Un rector debe constituir un grupo de formadores de pensamiento, no un séquito de aduladores que solo buscan beneficios propios. Esto es caldo de cultivo para la corrupción interna.

La UP debe congregar a lo más selecto de la intelectualidad panameña y alejar los intereses políticos. El norte lo debe marcar la academia, no la politiquería. Debemos ir hacia una universidad despolitizada, hacia la luz de la excelencia.

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