Es lamentable que la construcción de la nueva vialidad de acceso y salida de la ciudad se esté convirtiendo en una lucha de clases, con el apoyo de funcionarios, representantes y diputados de la alianza de gobierno, quienes en vez de hablar de respeto a las leyes nacionales y convenciones internacionales que protegen el patrimonio histórico han elegido la vía fácil del lenguaje populista (ese que les genera votos) para descalificar a las personas que están haciendo un llamado de atención para defender el Casco Antiguo como patrimonio mundial.
En cualquier país que realmente respete y proteja el patrimonio histórico –que no es nuestro caso– se hubiese colocado, antes de realizar la licitación de la nueva vialidad, una maqueta de acceso público, en un lugar accesible (por qué no en el Inac), con el diseño conceptual de la misma, para que tanto los residentes de San Felipe –pudientes o no– y los residentes de los alrededores del barrio de Santa Ana y El Chorrillo, los gremios de ingenieros, arquitectos, defensores del patrimonio histórico y toda persona interesada pudiesen observar el futuro desarrollo, con la oportunidad de expresar su opinión de manera previa. Esto contribuiría a enriquecer la propuesta del Gobierno, acompañada de una consulta pública como lo ordena la ley –lo que también se omitió–, así nos hubiéramos evitado la vergüenza de tener que ir a explicar a la Unesco lo que se pretende construir alrededor del Casco Antiguo, luego de haberse adjudicado la licitación.
Si lo anterior parece una idea futurista, pregunten en cualquier país europeo, o sin ir más lejos, en la tierra de Odebrecht, en ciudades como Porto Alegre o Curitiba, cómo hubiese sido el proceso participativo para el diseño de esta tercera etapa de la cinta costera y la nueva vialidad. Es cierto que el proceso hubiese demorado un poco más, pero sin el descontento de la sociedad civil preocupada por la defensa del patrimonio y los residentes del área (los cuales fueron totalmente ignorados), y sin haber generado el clima de incertidumbre, que al parecer se ha convertido en una marca de este gobierno cuando se trata de cambios legislativos importantes y obras sensitivas.
En los documentos que sirvieron de base para la licitación de la nueva vialidad había una ruta propuesta por el Ministerio de Obras Públicas (un túnel que no afecta significativamente el Casco Antiguo) que sirvió de base para la presentación de ofertas por parte de los licitantes, con la posibilidad de que ellos expusieran una propuesta alternativa.
Esta propuesta alternativa debería ser de acceso público y, además, cumplir con las leyes vigentes. Todavía nadie ha tenido acceso a ese diseño (al parecer no se presentó con la propuesta como lo exigía el pliego de la licitación) y, al final de cuentas, en la actualidad nadie sabe a ciencia cierta cuál es la propuesta definitiva para desarrollar la nueva vialidad. Lo que se sabe es que las autoridades han hablado públicamente de la posibilidad de modificar el diseño original para construir una vía alrededor del Casco Antiguo, lo que afectaría nuestro patrimonio histórico y una serie de leyes vigentes.
El frente en defensa del Casco Antiguo no se opone al desarrollo que pueda beneficiar a los vecinos de Santa Ana y de El Chorrillo. Simplemente se opone a la desinformación, a la falta de transparencia, a la falta de consulta y diálogo constructivo y, sobre todo, a la desidia que está demostrando este gobierno frente a nuestro patrimonio cultural.
Creo que esta es la lucha en la que los panameños deberíamos estar unidos, sin importar si se es propietario en San Felipe, ocupante de un inmueble en el área, o si se vive en El Chorrillo, Santa Ana, en Altos del Golf o en las ciudades de Santiago, Chitré o David.


