Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo; gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.
Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideas bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por lo indefensos que nos sentimos todos.
Esta situación nos hace daño diariamente. Pero si nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor.
Existe una Constitución y leyes básicas que deberían proteger los derechos de todos los panameños: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud (esta salud que nos niegan apoderándose de hospitales que no son sino para curar y cuidar de los pobres) y dándonos agua potable. Derecho a la educación (a tener escuelas que funcionen, a maestros que no falten con cualquier excusa, a textos actualizados, no atrasados), a la participación en la política (sin que el dinero sea el único medio para llegar a ser legislador, representante o presidente), que podamos llegar más arriba con nuestro esfuerzo y trabajo) y derecho a comprar lo necesario a precios que se puedan pagar.
La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones son las de llevar mayor beneficio para la gran mayoría, y no la de enriquecerse y abusar de su poder.
La avaricia y acumulación de poder en unos trae desigualdad e injusticia a otros, lo que conduce a fomentar un clima de violencia que no queremos. Hoy en día se enriquecen unos pocos y ese es el motivo de la pobreza y la escasez del resto: que somos los consumidores que poco podemos comprar. Los ciudadanos formamos parte de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros, con nuestro trabajo, somos lo que les producimos la riqueza. Es necesario un cambio total. Hemos puesto el dinero por encima de nosotros mismos y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos que se compren en un mercado. Por todo lo anterior, estoy indignada. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos podemos.
Sal con nosotros. Es tu derecho.


