Monday, May 21st

Actualizado a las05:23:25 PM GMT

You are here:

Un llamado a la unión. Lotte Lewei de Zelenka

E-mail Imprimir PDF

Soy una señora, nacionalizada panameña, de 87 años de edad. Vivo en Panamá desde 1938. Este es mi hogar.

Nací en Alemania y tuve la fortuna de huir de allí en 1938; con apenas 15 años de edad, junto con mi mamá, padre y hermano. Logramos evitar la peor parte del Holocausto; uno de los peores y más macabros momentos de la historia humana. Mucha de mi familia fue exterminada en los campos de concentración.

Al embarcarnos en el pueblo de Hamburgo en 1938, nuestro destino fue la República de Panamá. Allí vivía una tía abuela, Zelia Toledano. Panamá nos recibió con sus brazos abiertos y la humildad de una gran nación.

Adoro Panamá. Me considero parte de su gente, sus costumbres, sus modales y admiro el cariño que muestra a extranjeros y el respeto a la variedad de razas que lo conforman.

Tenemos paisajes geográficos bellos con playas, ríos, montañas, bosques hermosos y una naturaleza rica en variedad de animales y plantas. Hay ciudades modernas y pueblos pintorescos. Hay grandes universidades y una economía sana. El progreso parece habernos bendecido. Hay mucha esperanza para el país y sus más necesitados.

Estoy escribiendo estas líneas, porque estoy preocupada por mi país y por el daño que irresponsables medios de comunicación le están haciendo a nuestra riqueza.

Veo todos los días cuando recibo el periódico, una realidad distinta a la belleza que he descrito arriba. Veo y leo sobre odio y más odio; sobre asesinatos y supuesta corrupción; de violaciones a derechos y más.

La justicia no parece ahora realizarse en las cortes judiciales, sino en los periódicos y la televisión. Los medios parecieran incitar el irrespeto a la institucionalidad; llamar al desorden, al linchamiento público, sin respetar el principio de la presunción de inocencia.

Nuestros políticos, gobernantes elegidos, oposición y líderes comunitarios parecen pasarse todo el tiempo peleando y acusándose unos a otros de algún delito, y la sociedad es arrastrada en esta angustia.

¿Dónde quedó la sanidad mental, espiritual y emocional? ¿Se olvidaron de la bendición del bello país en que vivimos? ¿Dónde quedaron los buenos modales de aplaudir las cosas buenas, los trabajos hechos y terminados? ¿Dónde se habla de los planes buenos del futuro? ¿Acaso no entienden los medios que nuestros gobernantes son personas como todos y necesitan ser motivados y apoyados? Los periódicos siempre parecen negativos y tristes.

Yo aprendí con duras experiencias el valor de la libertad y la bendición de vivir en un país sin grandes desastres naturales o guerras. Así somos de afortunados en Panamá.

Tenemos políticos y líderes educados en buenas universidades, hijos de buenos padres y de muchas religiones bondadosas.

Deberían usar sus conocimientos, su sabiduría y la buena educación, no para destruirse entre ellos, sino para ayudar y mejorar la situación del país.

Hago el llamado para que ayudemos al país con una o dos buenas acciones al día. De granito en granito de aportes, construimos un gran país.

Pensarán que soy vieja. Escúchenme bien. Lo digo con toda la fuerza de mis 87 años: No desprecien el poder de la sonrisa, del buenos días, del por favor, del respeto y buen escuchar, seamos generosos y demos la mano al más necesitado.

No subestimemos nuestro potencial de servir al mundo y demostrarle que somos un buen país. Cultivemos nuestra fortuna.

No empañemos nuestra imagen y nuestra buena energía. Seamos sanos ejemplo para nuestros hijos y el mundo. Así viviremos mejor. Yo se los garantizo.

Secured Encrypted System by MicroKey Security