Дървен материал от www.emsien3.com

The best bookmaker bet365

The best bookmaker bet365

Menu

¿Tenemos una cultura de innovación? Ileana Gólcher

 

Ante el auge de la globalización del conocimiento, las estadísticas mundiales demuestran que los países con mayor crecimiento económico y desarrollo social son los que mejor invierten en sus sistemas educativos, en su capacidad científica a través de centros de educación superior e instituciones con programas de investigación de primera línea, formación de sus recursos humanos particularmente en carreras científicas y tecnológicas. La acreditación de la educación superior reflejó la dramática situación por la que atraviesa la investigación en la casi totalidad de las universidades y las precarias condiciones para que sea la misión esencial y sus egresados se conviertan en auténticos innovadores y formadores de empresas, más que aspirantes a servidores públicos.

Si bien en Panamá funciona la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental y se han instituido otras entidades que gestionan nuevos conocimientos, premios e incentivos, para que la palabra innovación forme parte activa del diccionario ciudadano, hace falta aún un extenso recorrido antes de que las estadísticas internacionales nos ubiquen en una posición más ventajosa.

La Unesco creó en 2004 la Red de Ciudades Creativas para fomentar el aprovechamiento del potencial creativo, social y económico, promover la diversidad cultural para actividades basadas en la estrategia nacional de turismo creativo.

Esta red marca la pauta indicativa de ciudades vibrantes, en las que el arte, las letras y la música son parte del oxígeno ciudadano para estimular una cultura de la creatividad. Esto explica, por ejemplo, cómo la ciudad de Buenos Aires, con un modelo de escuela de inventores, promovida desde el nivel preescolar reporta buenos resultados.

Consideramos urgente consolidar recursos humanos, institucionales y culturales para propiciar el clima promotor de la innovación; una primera tarea sería la incorporación en el “inalterable boletín escolar” valores para la innovación: imaginación, originalidad, autoestima, disciplina, entre otras. Además, establecer la dirección de innovación educativa tanto en el Meduca como en el Inadeh, y que ambas instancias coordinarán con las entidades ya existentes para gestionar mayores estímulos.

Según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual, América Latina y el Caribe, juntos reportan mil 200 patentes, de las que 660 son de Brasil, 230 de México, 140 de Chile, 80 de Colombia, 26 de Argentina, 18 de Panamá, 13 de Perú, 9 de Cuba y 1 de Venezuela (2014).

Miles de compatriotas han tenido que emigrar para triunfar, dadas las condiciones político-partidistas o la “indispensable influencia” de los gobiernos e incluso algunos sectores empresariales que relegan el talento y priorizan la filiación partidista como primer requisito laboral.

Han triunfado ante la falta de una cultura que cree el ecosistema favorable a la innovación, modernizando el Estado para el surgimiento de empresas y una nueva generación de emprendedores. Es lamentable, también, que desde hace décadas se confunde la innovación con dotar a las instituciones, estudiantes y docentes de tecnologías, sin haber desarrollado programas para estimular el desarrollo del pensamiento crítico y creativo.

Lo que existe son instituciones con sitios web, estudiantes con laptops, pero temerosos ante la innovación, con baja autoestima para superar el patrón de país consumista e importador por excelencia, incluso de sus propios alimentos.

Si duda de lo planteado en el último párrafo, tan solo recuerde cómo saluda la mayoría de los panameños.

volver arriba