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Elecciones 2026 · Colombia · Análisis

Diez días antes del 31 de mayo: lo que las cinco encuestadoras documentan, las 150 campañas de desinformación que la MOE rastreó y la pregunta que Colombia decide en una urna

Iván Cepeda lidera con un promedio del 38,6 por ciento en los cinco sondeos más recientes. Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia se disputan el segundo lugar dentro del margen de error. La MOE identificó 150 campañas de desinformación en los doce meses previos. Esto es lo que está sobre la mesa antes de la primera vuelta colombiana del 31 de mayo de 2026.

Por Celinda S. Tórrez Reportera — Colombia 14 min de lectura
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Elecciones 2026 · Colombia · Análisis Promedio de cincoencuestadoras a diezdías del 31 de mayo Intención de voto primera vuelta · promedio Invamer + CNC + AtlasIntel + GAD3 + Guarumo Iván Cepeda (Pacto Histórico) 39% Abelardo de la Espriella 23% Paloma Valencia (Centro Dem.) 23% Otros 11 candidatos 15% Fuente: promedio de cinco encuestadoras inscritas ante CNE · cierre 21 may 2026 DIÁLOGO CIUDADANO

La fotografía a diez días

A diez días de la primera vuelta presidencial colombiana, cinco encuestadoras inscritas ante el Consejo Nacional Electoral coinciden en una fotografía. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, lidera todas las mediciones con un promedio cercano al 38,6 por ciento de intención de voto. Abelardo de la Espriella, abogado penalista que corre como candidato sin partido tradicional pero con apoyo de sectores del uribismo, aparece segundo en algunas mediciones con cerca del 23 por ciento. Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático que ganó la Gran Consulta por Colombia el 8 de marzo, aparece segunda en otras mediciones con una cifra prácticamente idéntica.

La diferencia entre De la Espriella y Valencia, en las cinco encuestas más recientes, está dentro del margen de error de cada estudio. Es la pelea por el segundo lugar lo que está concentrando la última semana de campaña. El primer lugar, según los datos disponibles al 21 de mayo de 2026, no está realmente en disputa. Cepeda gana la primera vuelta con cifras que oscilan entre el 36 por ciento que le otorga GAD3 y el 44,3 por ciento que le da Invamer. Las cinco firmas — Invamer, GAD3, AtlasIntel, Guarumo-EcoAnalítica y el Centro Nacional de Consultoría — convergen en el ranking pero no en la magnitud.

El dato que ha modificado el análisis de las últimas tres semanas no es el primer puesto. Es lo que muestran los escenarios de segunda vuelta. Una medición de Guarumo-EcoAnalítica de finales de abril fue la primera en sugerir que Cepeda no se imponía automáticamente en el balotaje. Frente a Paloma Valencia, el resultado quedaba en empate técnico con apenas 0,4 puntos de diferencia. Una encuesta de Tempo Consultoría Empresarial publicada esta semana ratifica la lectura: en escenario de segunda vuelta contra Valencia, Cepeda perdería. En escenario contra De la Espriella, Cepeda ganaría con margen cómodo.

La pregunta operativa que la primera vuelta resolverá el 31 de mayo, por tanto, no es quién gana la primera vuelta. Es quién pasa al balotaje con Cepeda. Y la apuesta de la última semana de campaña, en ambos lados de la derecha colombiana, está calibrada a esa pregunta.

Catorce candidatos, un tarjetón, una ley de encuestas

El tarjetón de la primera vuelta presenta catorce candidatos inscritos formalmente ante la Registraduría Nacional antes del cierre del plazo el 13 de marzo de 2026. La fragmentación del campo no es accidental. Es producto de la mecánica colombiana de consultas interpartidistas que se celebraron en simultáneo con las elecciones legislativas del 8 de marzo, una decisión institucional que reorganizó el calendario electoral del país.

Lo que importa para entender el panorama mediático y digital de esta campaña es la Ley 2494 de 2025, una norma poco discutida fuera de los círculos especializados y que ha tenido un efecto material. La ley estableció una veda en la publicación de encuestas electorales hasta tres meses antes del inicio del periodo formal de inscripción de candidaturas. Esto significó una interrupción de las publicaciones entre julio y noviembre de 2025. El resultado fue una concentración de la información demoscópica en los seis meses previos a la elección, en lugar de un goteo continuo.

La crítica que recibió la ley desde el periodismo político fue inmediata. Algunos analistas la calificaron de “ley mordaza” porque limitó el acceso público a información sobre la dinámica electoral en una ventana relevante. La defensa institucional argumentó que reducía la “fatiga demoscópica” y la influencia desproporcionada de encuestas sobre la formación de opinión. Cuál de las dos lecturas prevalece dependerá de cómo se evalúe el ciclo electoral una vez cerrado. En todo caso, el efecto operativo está documentado: las primeras encuestas oficialmente publicables tras la veda salieron a finales de noviembre de 2025, y desde entonces se han acumulado más de cuarenta sondeos públicos de catorce firmas distintas.

Una firma — AtlasIntel — fue sujeta de medida cautelar por parte del CNE durante la campaña, suspendida posteriormente, y está pendiente de revisión por una comisión técnica. La controversia involucra metodología y financiamiento. AtlasIntel publica sondeos online con muestras grandes y resultados que en algunas mediciones se desvían de los promedios. En el contexto colombiano de 2026, esa desviación tiene peso político porque las firmas con sondeos online de muestras grandes tienden a capturar mejor las preferencias de segmentos jóvenes urbanos, mientras que las firmas presenciales tienden a capturar mejor zonas rurales y populares. La diferencia metodológica produce diferencia política. Y la diferencia política produce, en esta campaña, una segunda batalla sobre cuáles encuestas leer y cuáles relativizar.

Las 150 campañas de desinformación que la Misión de Observación Electoral identificó

La Misión de Observación Electoral identificó, en un informe preliminar conocido por la prensa colombiana en abril de 2026, 150 campañas de desinformación en redes sociales entre marzo de 2025 y marzo de 2026. La cifra no es de mensajes individuales — esos suman decenas de miles. Es de campañas, entendidas como conjuntos coordinados de contenidos con narrativa común. La MOE agrupó las 150 campañas en al menos quince narrativas dominantes. El promedio mensual fue de quince campañas, con febrero de 2026 como mes pico con veintisiete casos.

La composición por plataforma documentada por la MOE es la siguiente. Facebook concentra el mayor porcentaje de la desinformación electoral, seguido muy de cerca por X (antes Twitter). Instagram y TikTok aparecen como tercera y cuarta plataforma. La directora de la MOE, Alejandra Barrios, ha enfatizado en entrevistas recientes que el seguimiento es “limitado” frente a la escala del fenómeno y frente al volumen real que circula por canales privados como WhatsApp y Telegram, donde el monitoreo público es estructuralmente más difícil.

El componente que la MOE registra como cualitativamente distinto frente a ciclos electorales anteriores es el uso de inteligencia artificial generativa para producir contenido manipulado. Audios falsos de candidatos. Videos editados con sincronización de labios sintética. Cadenas virales con imágenes generadas. El periódico El Tiempo documentó en abril de 2026 casos concretos en los que audios apócrifos de candidatos circularon por canales privados con suficiente viralidad para forzar pronunciamientos oficiales de las campañas afectadas. La sofisticación, en términos técnicos, no es uniforme. Algunos contenidos son fácilmente detectables por usuarios entrenados. Otros han pasado los filtros automáticos de las plataformas y han circulado por horas o días antes de etiquetarse.

Un dato adicional sostiene la magnitud del problema. Un informe de Kaspersky, citado por Impacto TIC en su cobertura electoral, indica que el 41 por ciento de la población colombiana no logra identificar noticias falsas en internet, y que ocho de cada diez personas han estado expuestas a contenido falso en el marco electoral. Es un dato de capacidad pública de discernimiento, no de exposición. La exposición es prácticamente universal en la muestra. La capacidad de identificación es minoritaria.

El gasto pautado en redes y lo que el caso Bandeja Paisa enseña

Una investigación de El Espectador publicada en las semanas previas a la elección examinó las doscientas cuentas con mayor gasto pautado en anuncios políticos en Facebook e Instagram en los treinta días previos. Encontró un patrón. Junto a las cuentas oficiales de los candidatos y de sus campañas formales — que tienen su propio régimen de declaración de gastos ante el CNE — hay una capa de cuentas opacas que pautan contenidos de desinformación sin atribución clara. El caso emblemático que documentó el diario fue una cuenta llamada “Bandeja Paisa”, autodescrita como “dedicada al humor y a la diversión”, sin administradores visibles, creada en octubre de 2021, que entre el 11 de noviembre de 2025 y el 19 de mayo de 2026 pautó doscientos cuarenta avisos en Facebook e Instagram, principalmente focalizados en Bogotá, por un presupuesto agregado que supera los trescientos millones de pesos colombianos.

La investigación de El Espectador identificó al menos una docena de cuentas con perfil similar — registro opaco, descripción vaga, gasto pautado significativo, contenido de desinformación recurrente. El total agregado supera los trescientos millones de pesos colombianos en las cuentas mapeadas hasta el cierre de la nota. El periodismo de investigación no logró atribuir esas cuentas a campañas formales. Tampoco logró descartar la posibilidad de que estén coordinadas con ellas. La opacidad sobre quién financia este gasto es el agujero estructural que la MOE ha señalado de manera reiterada como el mayor desafío de control de la campaña.

La cifra de trescientos millones de pesos parece modesta en términos absolutos. No lo es en términos de costo por impacto. Una pauta dirigida en Facebook con segmentación geográfica y demográfica precisa puede alcanzar cientos de miles de impresiones por unos pocos millones de pesos. Trescientos millones, distribuidos en doscientos cuarenta avisos a lo largo de seis meses, son del orden de magnitud necesario para influir percepciones en regiones con alta penetración de Facebook y bajo consumo de medios tradicionales. Y la inversión sigue creciendo en la última semana de campaña, según el monitoreo de El Espectador.

TikTok, el escudo digital declarativo y la sombra de Rumania 2024

TikTok ha implementado lo que la plataforma denomina “escudo digital electoral” para Colombia 2026. La medida incluye una Guía Electoral en aplicación, colaboraciones con la Registraduría y medios verificados, identificación de contenido generado por IA mediante etiquetas, y sistemas de verificación para cuentas auténticas. La plataforma argumenta que estas medidas establecen “una línea clara frente a la desinformación dañina”, con eliminación de videos y cuentas que infrinjan sus normas y limitación de visibilidad de contenido no verificable.

La declaración corporativa tiene historia comparable. En Rumania 2024, el Tribunal Constitucional anuló la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El motivo no fue fraude en las urnas. La información que circulaba en el entorno digital, particularmente en TikTok, parecía tener un sesgo sistemático a favor de uno de los candidatos. Global Witness, una organización del Reino Unido, lo documentó con un experimento contundente: compró dos teléfonos nuevos, abrió una cuenta en cada uno para seguir a cada candidato, y encontró que el feed de ambos dispositivos sin historial previo tendía sistemáticamente hacia el mismo candidato. La Comisión Europea abrió investigación contra la plataforma. El precedente está fresco. Y está siendo citado por especialistas colombianos como referencia de lo que podría reclamarse jurídicamente en los días posteriores a la primera vuelta si el algoritmo se documenta como sesgado.

La pregunta abierta es si las medidas declaradas por TikTok son operativamente suficientes o si replican el patrón rumano de protección declarativa que el algoritmo no implementa en la práctica. El CNE colombiano no tiene capacidad técnica establecida para auditar algoritmos de plataformas extranjeras. La Superintendencia de Industria y Comercio tiene capacidades parciales bajo el régimen de protección de datos personales. La Comisión de Regulación de Comunicaciones tiene competencias sobre infraestructura pero no sobre algoritmos de contenido. La arquitectura institucional colombiana de control sobre plataformas digitales no está alineada con la profundidad técnica que el problema requiere.

Lo que el cierre de campaña intenta hacer

Las tres campañas en disputa por la primera vuelta han concentrado el cierre en tres ciudades estratégicas: Bogotá para Cepeda, Medellín para Valencia, Barranquilla para De la Espriella. Cada elección de ciudad refleja una hipótesis sobre el segmento marginal que decide. Cepeda apuesta a movilización urbana de su base joven progresista y a recuperación de votantes que en 2022 votaron por Petro y que ahora aparecen indecisos. Valencia apuesta a la consolidación del voto antioqueño y a captura de votantes de derecha que se inclinan hacia De la Espriella pero la verían como opción más institucional. De la Espriella apuesta a costa caribe y a movilización de votantes ideológicamente de derecha pero no tradicionalmente uribistas.

Las tres apuestas son legítimas y coherentes con la lectura de los datos disponibles. Pero ninguna de las tres puede confirmarse o desmentirse con encuestas en los últimos siete días, por una razón técnica: el cierre de campañas activa una restricción institucional sobre encuestas que reduce la información pública disponible para la lectura del trayecto final. Los últimos sondeos publicables en formato amplio fueron los del 14 al 19 de mayo. Lo que se mueve después de esa ventana sólo se sabrá con resultados.

Hay tres preguntas que la primera vuelta resolverá. La primera es si Cepeda consolida un primer puesto con margen suficiente para que la segunda vuelta arranque desde una posición de ventaja política, o si la diferencia con el segundo lugar es lo bastante estrecha para producir una segunda vuelta competitiva desde el primer minuto. La segunda es quién pasa al balotaje. La tercera, que la cobertura mediática suele minimizar pero que es operativamente la más importante, es la abstención. Colombia tiene tradicionalmente niveles de abstención del cincuenta por ciento o superiores en primera vuelta. Una elección con cuarenta y un millones de convocados y abstención del cincuenta por ciento significa veinte millones de votantes activos. La posibilidad de que esa cifra sea materialmente distinta — en una dirección o en la otra — modifica todos los pronósticos de las cinco encuestadoras.

Lo que sigue

El 31 de mayo, entre las 8:00 am y las 4:00 pm hora colombiana, se desarrollará la primera vuelta. La Registraduría Nacional publica boletines parciales cada media hora desde el cierre de mesas. El boletín final con escrutinio completo se espera para las primeras horas del 1 de junio. El Consejo Nacional Electoral confirma los resultados en los días subsiguientes. La segunda vuelta, si ningún candidato supera el 50 por ciento más uno de los votos válidos, se celebrará el 21 de junio de 2026.

Diálogo Ciudadano publicará cobertura del día electoral y de la transición a la segunda vuelta. La pieza siguiente analizará lo que efectivamente ocurrió frente a lo que los datos preelectorales sugerían. Si la diferencia es significativa, esa pieza tendrá que explicar por qué cinco encuestadoras alineadas se equivocaron en magnitudes que sus márgenes de error no anticipaban. Si la diferencia es modesta, tendrá que explicar cómo el aparato demoscópico colombiano resistió mejor de lo que su crítica reciente sugería. En ambos casos, la pieza siguiente examinará el desempeño del marco institucional contra las 150 campañas de desinformación que la MOE rastreó. Si Colombia consigue cerrar la primera vuelta sin episodios de violencia política mayor y con un proceso de conteo confiable, eso será una victoria del aparato electoral que merece análisis específico.

La pregunta más larga, la que ningún sondeo captura porque ningún sondeo está diseñado para capturarla, es si la democracia colombiana sale fortalecida o erosionada de una campaña en la que las plataformas digitales han sido el principal terreno de combate. La respuesta a esa pregunta no llega el 31 de mayo. Llega en los meses posteriores, en la manera en que el país procesa el resultado y las narrativas que las campañas vencidas decidan construir o rechazar.


Metodología y transparencia

Fuentes primarias consultadas:

  • Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia, padrón electoral y calendario oficial
  • Consejo Nacional Electoral (CNE), inscripciones de encuestadoras y resoluciones
  • Ley 2494 de 2025 (regulación de encuestas electorales) — texto consolidado
  • Cinco encuestadoras inscritas ante CNE: Invamer, Centro Nacional de Consultoría (CNC), AtlasIntel, GAD3, Guarumo-EcoAnalítica
  • Encuestadora adicional con publicación reciente: Tempo Consultoría Empresarial (inscrita bajo Resolución 12170/2025 del CNE)
  • Misión de Observación Electoral (MOE), informe preliminar sobre campañas de desinformación marzo 2025 - marzo 2026
  • El Espectador, “Campañas de desinformación y desprestigio pautados en más de $300 millones en Facebook e Instagram”, investigación previa a la elección
  • El Tiempo, “Audios falsos, videos manipulados y cadenas virales: así opera la ola de desinformación potenciada con IA”, abril 2026
  • Cambio Colombia, cobertura de encuestas y foros institucionales mayo 2026
  • Pulzo, agregación de encuestas presidenciales 2026
  • Infobae Colombia, cobertura electoral 2026 y análisis MOE
  • Impacto TIC, cobertura “Elecciones TIC 2026”
  • Kaspersky, informe sobre capacidad de identificación de noticias falsas en Colombia
  • Dejusticia, “Recomendaciones concretas para combatir la desinformación electoral en Colombia”
  • Wikipedia (consulta de catálogo de candidatos y cronología) — fuente secundaria de organización
  • Minuto60, “Desinformación con IA sacude la campaña presidencial en Colombia”

Cifras clave verificadas contra fuente:

  • Cepeda promedio 38,6 por ciento → cálculo propio sobre las cinco encuestadoras citadas, rango Invamer 44,3 % a GAD3 36 %
  • De la Espriella promedio 23,2 por ciento → cálculo propio sobre las cinco encuestadoras, rango CNC 20,4 % a AtlasIntel 29,4 %
  • Paloma Valencia disputa el segundo lugar dentro del margen de error → análisis cruzado de las cinco encuestadoras al cierre 21 may 2026
  • 14 candidatos inscritos → Registraduría Nacional, cierre 13 mar 2026
  • 41 millones de convocados → Registraduría Nacional
  • 150 campañas de desinformación → MOE, informe preliminar
  • 15 narrativas dominantes → MOE
  • 15 campañas promedio mensual → MOE
  • 27 campañas en febrero (mes pico) → MOE
  • 41 por ciento no identifica noticias falsas → Kaspersky vía Impacto TIC
  • 8 de cada 10 expuestos a fake news → Kaspersky vía Impacto TIC
  • $300 millones COP pautados en cuentas opacas → El Espectador investigación
  • 240 avisos cuenta “Bandeja Paisa” → El Espectador
  • Cuenta Bandeja Paisa creada 26 oct 2021 → El Espectador, registro Meta Ad Library
  • Ley 2494 de 2025 veda jul-nov 2025 → texto de la ley + La Silla Vacía

Lo que esta pieza no afirma:

  • No predice quién ganará la primera vuelta. La lectura de las encuestas es estadística, no determinística. El primer lugar tiene alta probabilidad pero no certeza. El segundo está dentro del margen de error.
  • No predice quién ganará la segunda vuelta si la hay. Los escenarios de balotaje publicados son hipotéticos y sujetos a dinámicas de campaña que aún no han ocurrido.
  • No clasifica las 150 campañas de desinformación por candidato beneficiado. Esa atribución requeriría análisis sustantivo país por país que excede los límites de esta primera entrega.
  • No asume que TikTok replicará el patrón rumano de 2024. La comparación es histórica y referencial, no predictiva. La metodología documentada de Global Witness es citada como precedente analítico.
  • No predice nivel de abstención. La estimación del 50 por ciento o superior es histórica, no estructural para esta elección.

Conflictos de interés. Diálogo Ciudadano no recibe financiamiento de ninguna de las campañas presidenciales colombianas, de la Registraduría, del CNE, de la MOE, ni de las encuestadoras citadas. Tampoco de las plataformas digitales referenciadas (Meta, X, TikTok). Esta pieza no tiene patrocinador.

Producción editorial. Esta pieza fue producida en mayo de 2026 por el equipo editorial de Diálogo Ciudadano usando flujos de trabajo asistidos por software, incluyendo herramientas de búsqueda, organización de fuentes y redacción. La verificación de cada cifra, la atribución de cada fuente y la línea argumental son responsabilidad editorial humana. La autora es Celinda Torrez, reportera de Diálogo Ciudadano en Colombia. Cualquier error es responsabilidad de la redacción.

Última actualización: 21 de mayo de 2026, 19:00 GMT. Esta pieza se actualizará el 1 de junio de 2026 con los resultados de la primera vuelta y un análisis comparativo entre lo que las encuestas anticiparon y lo que efectivamente ocurrió. La pieza siguiente examinará el rol de las 150 campañas de desinformación rastreadas por la MOE frente al desempeño efectivo del aparato institucional colombiano durante la jornada electoral.

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